Luego de ver la severidad con que la FIFA decidió castigar al futbol mexicano debido a que el grito de “puto” ha permanecido en los estadios cada que despeja el portero rival, fue aplaudida por algunos sectores debido a que –alegan- se trata de una ofensa homofóbica contra la que se han lanzado seriamente. Sin embargo, el organismo dio marcha adelante con la sanción no sólo por un intento de marcar precedentes en el balompié internacional, sino que la razón tendría que ver con un posible chantaje.

Algo es cierto: la llegada del actual Gobierno Federal al país agregó complicaciones en la manera en que el órgano rector del futbol suele realizar sus operaciones en los grandes eventos. Básicamente, la polémica expresión que se grita en las tribunas le ofreció los argumentos que necesitaba para poder ejercer presión y buscar que las cosas no cambien de dirección, respecto al plan que se había trazado originalmente.

Si se revisa un poco la historia, la FIFA se ha distinguido por buscar que las naciones que organizan sus Copa del Mundo las puedan eximir del pago de impuestos generado por diversos conceptos, sobre todo debido a las actividades comerciales en el país anfitrión y los productos que se importan para la organización del evento.

Entre los inconvenientes se encuentra que una de las principales banderas de la actual administración federal es la que hace ‘mano dura’ en el tema tributario, por lo que se avisó a la Federación Mexicana de Futbol que no habrá concesiones en la organización del Mundial 2026, el cual busca albergar México junto a los Estados Unidos y Canadá. Es aquí donde entra la polémica expresión al otorgar a la FIFA los argumentos que tanto necesitaba.

 

El pretexto ideal

En el programa “Reacción en Cadena” de la cadena MVS, se destapó que la FIFA busca en realidad hacer una especie de chantaje a la FMF con los castigos que todos conocemos para presionarla, con el fin de que interceda ante el actual Gobierno Federal y pueda conseguir –ya de a perdis- una rebaja en cuanto a este concepto, lo que difícilmente conseguiría en las otras dos naciones que organizarán ese evento.

La situación pinta difícil, pero a la FIFA parece importarle poco y esto se demuestra con lo sucedido hace siete años en Brasil, cuyo gobierno creó la “Ley General de la Copa” en la que se eximió al organismo de pagar impuestos, con lo que —de acuerdo con cifras extraoficiales— se ahorró poco más de 380 millones de dólares. Para la justa que siga a Catar serán 10 juegos en México, pero la ganancia también puede ser atractiva.

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