El Club Puebla volvió a recibir un partido de vuelta en cuartos de final tras más de 20 años de no ver una hazaña similar, sólo que esta ocasión con un Estadio Cuauhtémoc que cumplió con un aforo limitado aunque en su mayoría se pintó de azul y blanco.
 
Los dirigidos por Nicolás Larcamón necesitaban un resultado completamente a favor para aspirar a la siguiente ronda, luego de caer por 1-0 en el Estadio Jalisco con un gol polémico de Jairo Torres  por hallarse en posición adelantada al momento de conectar el esférico.
 
Puebla y Atlas empataron en el global 1-1, pero fue la posición en la tabla lo que les permitió a los camoteros llegar a la siguiente ronda, con un gol de Santiago Ormeño que hizo retumbar todo un Estadio que recibe apenas su segundo partido post-pandemia
 
La localía sirvió a los poblanos al menos para mantener la posesión en el primer tiempo, mas no para mostrarse superiores en efectividad ante un rival que pegó más tiros al arco.
 
Al minuto 25 llegó la primera y más peligrosa jugada por parte de los camoteros en el arco de Atlas, pues tras una serie de toques de primera intención vino un disparo al minuto 25 que se estrelló en el poste y dejó un trago amargo en el recinto. Apenas segundos después vino otro tiro en el área por parte de Daniel Aguilar, quien disparó cruzado y dejó a los miles de aficionados con el gol en la garganta.
 
El planteamiento poblano volvió a sus orígenes con Santiago Ormeño como central natural, pero sin Cristian Tabó  en el ataque. El uruguayo sufrió una lesión el pasado miércoles en el partido de ida que lo obligó a guardar reposo al menos durante el primer tiempo.
 
Ya ubicados en los segundos 45 minutos ambas escuadras tuvieron inmediatas oportunidades que hicieron trabajar a los arqueros, sin embargo, ninguno fue certero.
 
Nicolas Larcamón modificó su parado táctico con dos cambios que aportaran no más allá de media cancha, pues mandó a la guerra a Daniel Álvarez y Emmanuel Gularte, quienes relevaron a Daniel Aguilar y Maximiliano  Perg (ya amonestado).
 
El cronómetro con su ritmo normal favoreció a los de la Angelópolis para apresurar una jugada que les diera vida en la eliminatoria. La responsabilidad del primer gol recayó en el héroe del torneo, Santiago Ormeño, quien recibió un pase por banda izquierda y con la carrocería a su favor estiró la pierna para mandar el balón al fondo en complicidad con la defensiva rojinegra; la afición poblana tuvo que esperar más de un año para volver a cantar una anotación de su equipo.
 
 
Con todo y las fallas de Omar Fernández y otra más clara de Amaury Escoto, Puebla resistió los 6 minutos de compensación que el silbante Diego Montaño dictó ante del terminó del encuentro.
 
Con el simbatazo final y un Estadio Cuauhtémoc al tope, Puebla volverá a disputar una serie de semifinales tras más de 12 años. A los camoteros les resta esperar rival para conocer su suerte.