En el equipo de Bayern Múnich no se prestarán a permitir algunos caprichos de sus estrellas que van contra los contratos firmados por el club. O al menos así se lo dejaron claro a Kingsley Coman, que el pasado domingo regresó a casa con la amenaza de 50 mil euros de multa por no usar el Audi para acudir al entrenamiento, como es preceptivo en el club bávaro.

El delantero francés hizo acto de presencia al volante de un Mercedes Clase G privado y no se le permitió la entrada al estacionamiento de jugadores en la ciudad deportiva del Bayern, como publicó el diario Bild. Coman tuvo que dejar su vehículo en la calle y prepararse para la posible sanción que le caerá por parte del club.

La prensa alemana señaló que el uso de los Audi por parte de los futbolistas es obligatorio en las citas de partido y entrenamientos, de ahí que Coman haya sido propuesto para una sanción tan elevada. Anteriormente, otros jugadores como Jerome Boateng (Mercedes), Niklas Süle (Ferrari) e incluso Philippe Coutinho (Mercedes) también tuvieron que rascarse el bolsillo por algo similar.

 

Diferente equipo, misma obligación

La misma condicionante ocurre con las estrellas del Real Madrid, quienes tienen contrato con la marca de Ingolstadt y que debido a dicho papel están obligados a usar los Audi en los eventos oficiales del club en los que se desplacen en sus propios vehículos, lo que incluye entrenamientos y partidos.

En el caso del Bayern no sólo se trata de un acuerdo de patrocinio entre la marca y el club, sino que el propio fabricante de automóviles es uno de los accionistas principales de equipo, es decir, uno de sus 'dueños'.

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