Para Jesús Antonio Garza, el Chuy, la primera dosis de la vacuna anti covid, llegó tarde, él empezó a ser sintomático de covid el 23 de diciembre y murió en el IMSS la Margarita el pasado 27 de enero. Fueron 11 meses de pandemia, a lo largo de los cuales cumplió con su labor como chofer de la ambulancia del IMSS Metepec, trasladó a cientos de pacientes desde que empezó a labora para el Instituto, pero en específico salvó a muchos durante el 2020, al conducir de manera adecuada y pronta para trasladar a los enfermos de covid de este hospital a otros de la ciudad de Puebla.

Formó parte del personal en la primera línea de batalla en esta contingencia sanitaria y no pudo esquivar el contagio, su esposa Guadalupe Vicuña, con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, acompañada de sus hijos, cada uno a un costado, definió a Chuy como un hombre bondadoso, empático, servicial y comprometido siempre con su trabajo y los pacientes que trasladaba.

“Y no lo digo porque ahora ya no esté, él siempre fue amoroso, todos los días me decía que me amaba, todos los día hablaba a la hora de la comida para preguntar por su hijos”, relató al finalizar el homenaje póstumo y de despedida que realizaron en memoria de Jesús sus compañero de Hospital General de Zona número 5 del IMSS en la junta auxiliar de Metepec.

Jesús Antonio, es el segundo trabajador de la salud que hace sonar las sirenas en este hospital en su despedida, coincidentemente fue quien hizo sonar la sirena de su ambulancia hace unos meses durante el adiós para su compañero de trabajo, el dietólogo Norberto Gutiérrez, quien también falleció por covid el pasado 6 de agosto del 2020. En total van tres empleados de IMSS fallecidos en esta pandemia la primera fue Sandra Luz, de planta de lavado el abril de 2020; después Norberto en agosto y ahora Jesús.

La esposa de Chuy, pidió a los ciudadanos tomar más conciencia de esta enfermedad, “lamentablemente los muertos no existen hasta que son nuestros muertos, por eso ojala la gente tomara más conciencia del riesgo y de que los trabajadores de la salud son los que corren más peligro, porque además no tienen más opción que hacer su trabajo”, señaló.

Finalmente hizo el llamado a las autoridades de salud en el estado y en el país: “Aún están a tiempo de ayudar a quienes todos los días enfrentan al Covid en el intento de ayudar a muchas personas. Necesitan protección”, finalmente confió que en los días previos a ser internado el chofer no quería estar cerca de ellos, por temor a transmitirles el sars-cov-2 y las últimas palabras que escuchó de su esposo, antes de ser internado, fue: “cuídate mucho”, por lo que ella extiende esta petición ahora a todos los atlixquenses.