El compositor alemán Ludwig van Beethoven nacido el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, Alemania.

Fue educado desde temprana edad en la formación musical lo cual lo llevó a convertirse en un gran exponente y prodigio musical.

El legado que dejó en todo el mundo marcó un momento único en la historia de la música clásica. No fue hasta después de su muerte en 1827 que fue reconocido fuera de Europa.

Hijo de Maria Magdalena Keverich y de Johann van Beethoven, fue bautizado al día siguiente en la iglesia de San Remigio con el nombre de Ludwig van Beethoven.

El autor del libro Músicos y medicina. Historias clínicas de grandes compositores: Beethoven y Paganini (El Colegio Nacional, 2020), dice en entrevista que “en realidad no se sabe cuándo nació, pero fue bautizado el 17 de diciembre de 1770, lo que hace pensar que nació el día anterior. En esa época los niños eran bautizados al día siguiente de su nacimiento porque buena parte de ellos moría a los siguientes días. De tal suerte que el mundo lo celebra el 16 de diciembre”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Su producción incluye los géneros pianístico (treinta y dos sonatas para piano), de cámara (incluyendo numerosas obras para conjuntos instrumentales de entre ocho y dos miembros), concertante (conciertos para piano, para violín y triple), sacra (dos misas, un oratorio), lieder, música incidental (la ópera Fidelio, un ballet, músicas para obras teatrales), y orquestal, en la que ocupan lugar preponderante Nueve sinfonías.

La UNAM hizo un recuento de puntos importantes en la vida del músico:

Antes de cumplir nueve años, Beethoven ya atraía la atención de la gente por sus dotes musicales. Su padre aprovechó esta circunstancia y comenzó a organizar, en casa de un amigo apellidado Fischer, unos conciertos domésticos que fueron un éxito tanto desde el punto de vista monetario como artístico.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

_siviero)

A esa edad, Beethoven ya mostraba también una personalidad taciturna y reservada, lo cual le impedía hacer amigos en la escuela a la que iba, llamada el Tirocinium.

En su biografía Beethoven, Jan Swafford escribe: “En la escuela, Beethoven aprendió algo de francés y de latín, así como a escribir con una elegante caligrafía que conservó hasta después de haber cumplido 20 años, para degenerar más tarde en un frenético garabateo. En la escuela aprendió a sumar, pero no a multiplicar ni a dividir. Hasta el final de su vida, si por ejemplo tenía que multiplicar 62 por 50, escribía 50 veces 62 en una columna y lo sumaba”.

Al llegar a la conclusión de que en la escuela no estaba aprendiendo nada que valiera la pena, su padre lo sacó de ella y le dijo que de ahora en adelante sólo estudiaría y haría música. Esto, claro, resultó una bendición para el niño.

A causa de su tez oscura, Beethoven era conocido por sus familiares y vecinos como der Spagnol (El Español). En casa, Beethoven jugaba con sus hermanos Caspar Carl y Nikolaus Johann, y pasaba largas y felices horas con su madre.

Maria se ocupaba del cuidado del hogar, pero no le daba mucha importancia a la limpieza, por lo que sus hijos lucían desaseados frecuentemente.

A pesar de todo, esta mujer poseía un carácter fuerte, indoblegable. Según Swafford, rezaba una de sus sentencias más socorridas: “Sin sufrimiento no hay lucha, sin lucha no hay victoria, sin victoria no hay coronación.” Es probable que esta sentencia se incrustara en el alma del pequeño Ludwig y lo preparara para enfrentar una vida llena de sufrimientos y penalidades…

En 1881, junto con su padre y el violinista Franz Georg Rovantini, Beethoven emprendió por Renania su primera gira artística. Durante ésta y otras posteriores, él y Rovantini tocaron en casas modestas, pero también en suntuosos palacios campestres, como el de la familia de banqueros Meinertzhagen de Oberkassel y en el de C.J.M. Burggraf, el segundo palacio barroco más grande al norte de Los Alpes. La carrera musical de Beethoven se iniciaba con buenos augurios.