Con la incertidumbre de sobrevivir económicamente ante esta situación de salud que vive el mundo entero, productores de jícama del municipio de Petlalcingo trabajan de sol a sombra cosechando esta planta leguminosa de temporada, pero lamentablemente no existen mercados grandes para comercializarla.

Josefina Aguilar González, productora de jícama expresó que está pandemia del Covid-19 les ha afectado severamente ya que no pueden viajar a otros lugares para vender su cosecha de jícama, pese a que es un trabajo que realizan desde hace más de 30 años.

Al lado de su familia desde muy temprano inician con el lavado de las jícamas, ya que cómo nacen bajo tierra, están sucias y tienen que lavarlas en la corriente del río de Petlalcingo para poder venderlas.

Con los pies descalzos y en el agua cada integrante tiene una tarea en el lavado de las jícamas, los jóvenes de entre 19 y 21 años lavan las jícamas en costales de plástico para quitarles la tierra, después las mujeres las lavan una por una y las almacenan en costales.

Pablo Aguilar González expresó que en años anteriores la producción de jícama era llevada al mercado de Huixcolotla y Central de Abastos en la ciudad de Puebla, pero ahora sólo la llevan a la ciudad de Huajuapan de León Oaxaca, donde es vendida a otros mercaderes, quienes la comercian por menudeo.

Destacó que varias familias viven de esta actividad comercial, entran a trabajar a las 4 de la mañana y en ocasiones terminan a las 7 u 8 de la noche, sin embargo, este trabajo no está bien remunerado, pero es lo único que pueden hacer ante la contingencia sanitaria por Covid-19

Por ello solicitó al gobierno estatal y federal que apoye a los campesinos con fertilizante, ya que para evitar plagas se tiene que preparar la tierra y en ocasiones un poco de pesticida cuesta hasta mil pesos.

Finalmente, indicó que al no haber fiestas patronales en las comunidades tampoco pueden vender sus cosechas de caña y jícama, por lo que esperan vender su producción durante este fin del 2020.