No se justifica el aumento de 160 millones de pesos en el costo de los uniformes escolares que compró el gobierno de Puebla para repartir entre alumnos de primaria y secundaria, ya que la calidad de los materiales es similar a la del año pasado, aseveró Federico Carmona Ocañas, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive) en Puebla y Tlaxcala.

Hace un año el gobierno estatal destinó 400.3 millones de pesos para este programa de apoyo a los estudiantes de educación básica y ahora serán 560.2 millones, un 40 por ciento más, al señalar que las prendas son de mejor hechura.

En 2019 cada uniforme –que incluye pantalón o falda, blusa o camisa, suéter y zapatos- costó 437 pesos, y para este 2020 subió a 539.45 pesos, lo que refleja una diferencia de 102.45 pesos, sin embargo el empresario textilero expuso que el precio debió aumentar hasta 20 pesos por cada uno.

“La diferencia puede ser mínima, pero no de 160 millones más, y ahí sí hay un sobrecosto, ya que las prendas no es tanto lo que pueden aumentar, a lo mucho 5 o 10 pesos más o 20 pesos exagerados, pero no un 40 por ciento en tema global (...). Sí hay un sobrecosto real porque solo cambia el color, ya que las texturas son muy similares y que sea poliéster o algodón no hay tanta diferencia en costo hoy en día, ya que antes nos hacían creer que el poliéster era caro, pero está muy a la par con el costo de algodón y eso no es argumento para que aumenten los costos", reiteró en entrevista con e-consulta.

Federico Carmona recordó que el suéter del año pasado era de acrilán azul marino y este año es acrilán gris.

Además señaló que anteriormente era una camisa a base de un 67 por ciento de algodón y 33 de poliéster y la nueva prenda es 50 por ciento algodón y 50 por ciento poliéster, aunque cambia a una playera de tipo polo. 

Argumentó que es mejor la camisa de vestir que la playera, ya que la primera protege del sol y la polo es más deportiva.

En el caso del pantalón expuso que solo cambia el color, pero aún se desconoce la hechura, ya que todavía no se han entregado como se tenía previsto desde septiembre, por ello se reservó su opinión.

Según el gobierno estatal, esta prenda y la falda son de tela tipo gabardina confeccionada a base de un 76 por ciento de algodón y 24 por ciento poliéster, mientras que el año pasado fue 100 por ciento poliéster.

“No se puede argumentar que son de mayor o menor calidad, pero sí son las mismas (telas) ya que lo único que puede cambiar es la confección, pero nosotros llevamos varios años de experiencia. Pero queremos ver qué van a entregar, ya que quedaron de entregarlos en septiembre y ya estamos en octubre y no han entregado nada”, reprochó. 

La administración estatal indicó que esta semana inició la entrega de los uniformes a las Coordinaciones Regionales, a fin de que se repartieran desde ahí a las escuelas y los alumnos.

Cuestiona exclusión

Carmona Ocañas destacó que ningún agremiado de la Canaive fue tomado en cuenta para la confección de más de un millón de uniformes escolares, a pesar de que tenían presupuestos para mantener los precios del año pasado.

Desde agosto esta Cámara solicitó al gobierno estatal que la compra de los uniformes se diera a través de licitaciones públicas abiertas a todas las empresas que desearan participar, aunque al final hubo invitaciones restringidas a determinados proveedores.

Estimó “preocupante” que el gobierno de Miguel Barbosa Huerta no respalde a la industria del estado, al señalar que las empresas contratadas maquilaron los uniformes en Tlaxcala.

La empresa Impulsora Mexicana Textil vendió al gobierno estatal 1 millón 39 mil 203 pantalones y y faldas por 155.6 millones de pesos, Bec Manufacturas comercializó 2 millones 77 mil 506 suéteres y playeras por 272.1 millones de pesos, y Calzado Grismar entregó 705 mil 418 pares de zapatos por 130.5 millones de pesos.

Finalmente el presidente de la Canaive consideró incongruente que se hicieran las compras cuando los alumnos no acuden a clases presenciales debido a la pandemia y permanecerán en sus casas hasta el mes de enero.

“Lo más incongruente es que si no hay clases presenciales ¿para qué quieren uniformes?, yo creo que le hubieran ayudado un poco más, aunque nos afectara al gremio, que les hubiesen dado tabletas y que les dieran teléfonos con internet para poder entregar sus tareas, que hasta donde sé el 50 por ciento no está entregando tareas por no tener las herramientas, ni internet en casa y eso sí les hubiese ayudado mucho más”, argumentó.