Como medida necesaria para afrontar el panorama incierto que hay en la economía del país tras el impacto de la pandemia, y después de haber realizado un primer análisis del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2021, el Diputado Federal por el Distrito 12 de Puebla, Fernando Manzanilla Prieto, se pronunció por una reactivación económica basada en la inversión productiva generadora de empleos y en el apuntalamiento de la competitividad.

En este sentido dijo que se debe considerar la previsión de que los ingresos gubernamentales serán bajos y no se cuente con recursos suficientes para atender las necesidades económicas y sociales básicas de amplios grupos poblacionales, por lo que “si para lograrlo es necesario recurrir al financiamiento, habrá que hacerlo”.

Recalcó que el costo de no hacer lo necesario, podría llevar al país a una profunda depresión económica acompañada de daños estructurales irreversibles cuyo costo en vidas sería, en el mediano plazo, muy superior al impacto de la pandemia.

“Tengo la impresión de que estamos ante una propuesta ordinaria para tiempos extraordinarios marcados por una profunda crisis económica y sanitaria. Se trata de un proyecto que pareciera fincar sus esperanzas en una eventual vuelta a la normalidad asociada a la existencia de una vacuna y a una recuperación anclada a la expectativa de reactivación de la economía norteamericana”, puntualizó.

Manzanilla Prieto precisó que sólo así se explica el optimismo respecto al comportamiento de las variables macroeconómicas en 2021 y la decisión de privilegiar los programas de infraestructura emblemáticos y la política de subsidios y transferencias directas, dejando en segundo término acciones más contundentes para recuperar la inversión y el nivel de empleo necesarios para reactivar la economía.

Concluyó señalando que todas las predicciones apuntan a que el 2020 cerrará con un decrecimiento de entre -8.5 y -10.5% del PIB, el cierre definitivo de 500,000 mipymes, una tasa de desocupación de alrededor de 6%, y con una población de entre 9 y 16 millones de nuevos pobres no contemplados en ningún programa de asistencia social, a lo cual se sumarán los saldos de una fuerte caída de la inversión y la confianza, todo esto, en medio de una crisis sanitaria que amenaza con profundizarse.