Desde hace tres años urbanistas, mediambientalistas, abogados y aficionados por la historia de Puebla emprendieron acciones con miras a que lo que hoy conocemos como el Bulevar Héroes del 5 de Mayo, vuelva dejar abierto el Río San Francisco, embovedado en la década de los sesenta del siglo pasado.

Aunque en un inicio se concentraron en aportar investigaciones y recuentos históricos a la Fundación Río San Francisco-Almoloya, ahora ven avances para que autoridades de los tres niveles de gobierno conozcan y difundan el proyecto.

A nivel federal han tenido acercamientos con la Comisión Nacional del Agua (Conagua); en 2019 lograron que desde la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio Cultural, el ayuntamiento de Puebla Capital los sumara a su agenda y desde agosto el Instituto Poblano de la Juventud perteneciente al gobierno del estado comenzó a incorporarlos a sus espacios de discusión virtual a través de webinarios.

Si bien en la fundación se ha avanzado para plantear proyectos que ayuden a reducir la carga de vehículos del bulevar, como activistas reconocen que el trabajo más importante es convencer a la población de la importancia que tiene revivir el río.

Héctor Cortés Hernández, maestro en Ingeniería Ambiental, abogado y activista en pro de la recuperación del afluente, explicó que se debe considerar que recuperar el río ayudará a que las aguas que regularmente bajan de la Malinche tengan un mejor aprovechamiento.

El especialista agregó que tener en cuenta la recuperación de un cuerpo de agua como el San Francisco fomentaría que en Puebla se cuente con sistemas de movilidad más sustentables y áreas de esparcimiento.

"Tu movilidad nadie te la va a quitar, lo único que vamos a hacer es regular las condiciones de la ciudad para que haya agua para todos, para que haya bosque para todos, para que haya esparcimiento para todos. Porque la ciudad ya no tolera otra gran vialidad; así están las condiciones y es viable y necesario también", dijo en entrevista.

El proyecto plantea recuperar el río desde el entronque del actual bulevar con el vaso regulador de Puente Negro, hasta el entronque con el bulevar Valsequillo. Cortés Hernández detalló que implica considerar que el afluente corra a la par de la Línea 3 de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), que se contemplen tramos con carriles para automóviles y que se adecúen otras vías para transitar la ciudad.

Comentó que la viabilidad de un proyecto así se refleja en casos similares de éxito como el del Río Manzanares en Madrid, el cual le “atravesada una carretera que se llama M30. Con esa carretera embovedaron una parte importante del río en virtud de hacer esa vía, entonces hace menos de cinco años fueron desmantelando esa vialidad que precisamente se hizo en los años setenta a ochenta.”

"De hecho duró menos que lo que ha durado el Bulevar 5 de Mayo pero la gente entendió lo  importante que era porque ahí se había fundado Madrid, hubo consenso poblacional y le dijeron sí al río", concluyó