Morena ratificó la destitución de Mario Bracamonte González de la dirigencia del partido en Puebla, luego de desechar su impugnación tras acreditar que no es militante.

La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) declaró improcedente el recurso con el que el exdelegado nacional en funciones de dirigente pretendía invalidar su remoción dictada el 28 de marzo.

El juicio fue promovido de forma conjunta con Eduardo Carreño Ortiz, quien fue destituido como delegado de Organización Electoral.

Su impugnación se desechó debido a que ninguno de los quejosos comprobó ser militante del partido, por lo tanto carecían de legitimidad para inconformarse.

De acuerdo con la resolución del expediente CNHJ-NAL-567-2020, los inconformes no exhibieron algún documento o credencial provisional que demostrara su afiliación.

A criterio de la comisión, al no acreditar su militancia, ninguno contaba con “personería jurídica” para controvertir su destitución.

“No se reconoce la legitimación y personería jurídica como militantes de Morena de los promoventes del escrito de queja, ello en virtud de que no demuestran con documento idóneo alguno ser integrantes de este instituto político”, sentencia la resolución.

La CNHJ resolvió el caso por ordenamiento del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), al cual recurrieron primero los inconformes.

La Sala Regional Ciudad de México se negó a conocer el caso al señalar que no era competente pues, en primera instancia, le tocaba atenderlo al órgano intrapartidario.

Los agraviados ahora podrán impugnar en el TEPJF y este determinará la validez del desechamiento.

Bracamonte González y Carreño Ortiz fueron destituidos como una de las primeras acciones del dirigente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, quien dictó la remoción de todos los delegados que fueron designados en los estados por su antecesora, Yeidckol Polevnsky Gurwitz.