Grupos de mujeres feministas ocuparon la sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para convertirla en refugio de víctimas de la violencia

“Ya no es Derechos Humanos, ya es nuestra propiedad, no la vamos a entregar, es un okupa para las víctimas”, dice entre enojada y orgullosa Yesenia Zamudio, cuya hija fue víctima de feminicidio en 2016.

 La fachada de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), donde despachaba Rosario Piedra, está graffiteada, en la entrada hay una barricada de escritorios volteados y de los balcones cuelgan lonas con rostros de víctimas.

“Aquí van a vivir madres de víctimas que tienen niños huérfanos y que no tienen a dónde ir, y que el Gobierno de la Ciudad de México y Gobierno federal le hagan como se les dé la gana; si hablaban de indemnizaciones, pues ya está, ya nos cobramos”, agrega Yesenia, según reseña del diario Reforma .

 Las feministas que desde el viernes se apoderaron de las instalaciones convirtieron el lugar en un refugio al que han ido llegando más mujeres violentadas. Karla Daniela García llegó el sábado, víctima de violencia de género por parte de su ex cónyuge y temerosa por la seguridad de su hijo de dos años y medio. Meztli Granados también se sumó a la toma, en espera de poder recuperar a su hija que le fue arrebatada por la fuerza en Morelos por su ex pareja, Alán Antonio Dorantes Gutiérrez.