Las fuentes oficiales que miden la incidencia delictiva en México describen el fenómeno criminal de manera incompleta. En las fiscalías y las procuradurías estatales, sólo se registran siete de cada 100 delitos cometidos en el país, es decir, 6.8%. (Inegi, 2019).

La falta de denuncia —sólo se denuncia el 10.6% de los delitos —, la subjetividad de los ministerios públicos para abrir o no una carpeta de investigación, así como el subregistro, la clasificación errónea o la manipulación de las cifras delictivas son algunos de los retos que afectan la calidad de esta medición.

Estados como Guerrero, Sinaloa, Michoacán y Guanajuato sólo generaron estadísticas criminales por la mitad de los delitos denunciados ante la autoridad.

En respuesta a este problema, México Evalúa propone generar nuevas estadísticas criminales a partir de las llamadas de emergencia —911 y números locales— y los reportes policiales, a fin de tener datos oportunos desagregados por coordenadas geográficas que puedan mejorar la inteligencia policial, operar programas de prevención de la violencia y tomar decisiones basadas en evidencia.

En el policy brief Reportes policiales y 911: alternativas para medir el fenómeno criminal, México Evalúa busca visibilizar el potencial que tienen ambas fuentes para medir la incidencia delictiva.

“Contar con estadísticas criminales mal registradas o manipuladas afecta la posibilidad de diseñar y evaluar políticas públicas efectivas, focalizadas y oportunas para atender las diversas dinámicas de violencia en el país. Hoy más que nunca tenemos que promover la generación de datos confiables y de calidad”, dijo Edna Jaime, directora general de México Evalúa.

La base de datos del 911 permite conocer un número importante de hechos delictivos y faltas administrativas —como consumo de alcohol o drogas, pandillerismo, riñas entre vecinos— que no llegan al sistema de justicia a través de una denuncia o una investigación. Tan sólo en junio de 2020 se registraron 61 mil 945 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia familiar, mientras que únicamente se abrieron 18 mil 884 carpetas de investigación por este delito en el mismo mes. Es decir, por cada investigación abierta por violencia familiar, se registraron tres llamadas de emergencia. 

Por su parte, los reportes policiales pueden brindar información valiosa sobre los delitos, su temporalidad y modalidad, así como datos de las víctimas y los agresores. En México, esta información generalmente sólo se utiliza para fines administrativos, pero no enriquecen las estadísticas delictivas. En cambio, países como Colombia, Estados Unidos y Reino Unido miden la incidencia por medio de reportes policiales.

Tanto las llamadas de emergencia como los reportes policiales tienen un gran potencial para medir la incidencia delictiva, pero primero es necesario resolver algunas limitantes para que puedan ser compatibles y medibles entre sí. Por ello, México Evalúa plantea una hoja de ruta sobre los cambios administrativos y normativos que se necesitan realizar para generar nuevas estadísticas criminales.

México Evalúa propone:

1. Homologar el catálogo de estadísticas criminales para que los Centros de Atención de Llamadas de Emergencia (C4/C5) y las policías clasifiquen los delitos con las mismas categorías. Actualmente, los policías pueden clasificar las llamadas de emergencia en 141 tipos de incidentes de seguridad y los supuestos delitos, en 53 categorías, lo cual complica su clasificación y comparabilidad. Por ello, es necesario reducir el número de categorías a categorías más sintéticas que respondan más al trabajo policial que a las definiciones jurídicas.

2. Hacer compatibles las llamadas de emergencia con los reportes policiales a través de un número único de identificación y una plataforma electrónica común. Un delito puede corresponder a varias llamadas de emergencia. Para evitar duplicar registros, es necesario asignar un mismo número de identificación que permita rastrear el hecho delictivo.

3. Georreferenciar las estadísticas criminales para que las policías puedan identificar y atender las zonas con mayor concentración de delitos (hot spots).

4. Crear unidades de análisis de la información al interior de los C4/C5 y de las policías, para verificar las llamadas duplicadas por un mismo incidente, procesar las bases de datos y generar productos de inteligencia.

5. Diseñar un programa piloto para operar las estadísticas criminales en municipios metropolitanos del país, ya que en estas regiones se comete la mayor cantidad de delitos y las policías locales y los C4/C5 cuentan con el personal, la infraestructura y los recursos necesarios para procesar la información delictiva. Dos opciones pueden ser la Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco o la Zona Metropolitana de La Laguna, frontera entre Coahuila y Durango.

6. Utilizar las estadísticas criminales para evaluar el desempeño policial.