La invitación restringida a proveedores se ha convertido en la principal forma de contrataciones de Pemex durante el actual gobierno federal, por sobre la licitación que recomiendan las leyes.

Según un estudio del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI), 4 de cada 10 pesos se gastaron en contratos por invitación, pese a que la Constitución establece que el gobierno deberá privilegiar las licitaciones públicas para garantizar al Estado las mejores condiciones en cuanto a precio, calidad, financiamiento, oportunidad y demás circunstancias pertinentes.

En 2018, durante el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto, el porcentaje de dinero ejercido mediante invitación restringida fue de 0.8 por ciento por un monto de 703 millones de pesos mientras que en 2019, en el primer año de la administración de Andrés Manuel López Obrador, se elevó a 40.6 por ciento, y fueron por un monto de 72 mil 800 millones de pesos, según información del diario Reforma.

La mayoría de esos contratos fueron para las obras de la nueva refinería de Dos Bocas, en Tabasco.

Pese a que la licitación debe ser la regla general, Pemex redujo el monto ejercido mediante esa opción de 67.7 por ciento en 2018 a 42 por ciento en 2019.

En 2019, con el gobierno de AMLO, Pemex hizo compras por un total de 179 mil 346.2 millones de pesos, de ellas, el 42 por ciento (75 mil 342.3 mdp) fueron mediante licitación. Además otro 40.6 por ciento (72 mil 868.8 mdp) fue por invitación restringida y un 17.4 por ciento (31 mil 135.1 mdp) de los contratos fue por adjudicación directa.

Las inversiones más fuertes realizadas por Pemex en 2019 fueron para la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas, en la cual, debido a la premura con la que pretende concluir la obra ha preferido utilizar como medio de contratación la invitación restringida en lugar de la licitación pública.