Debido a que la mala calidad del aire influye de manera negativa en pacientes con Covid-19, el diputado federal de Morena, David Bautista Rivera, pidió a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, verifique que todas las entidades federativas lleven a cabo la NOM-172-SEMARNAT-2019, para prevenir las posibles afectaciones a la salud por contaminantes.

El legislador poblano señaló que son varios los estudios epidemiológicos que han mostrado una asociación entre el incremento de los contaminantes y las admisiones hospitalarias que tienen como diagnóstico infecciones respiratorias bacterianas y virales.      

Indicó que las partículas finas, como las ultrafinas (PM0.1) así como el carbono negro pueden incrementar significativamente la inflamación y favorecer la morbilidad inducida por los virus.  

Refirió que la contaminación en el aire en todo el mundo ha provocado el 29% de las muertes y enfermedades por cáncer de pulmón, 17% por infección aguda de las vías respiratorias inferiores, 24%por accidente cerebrovascular, 25% por cardiopatía isquémica y 43% por enfermedad pulmonar obstructiva crónica.  

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada nueve personas muere en el mundo a causa de enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica. La mayoría de los agentes nocivos que se encuentran presentes en el aire provienen de la quema de combustibles fósiles. 

“En nuestro país cada año mueren aproximadamente 15 mil personas a causa de contaminantes atmosféricos sólidos, los cuales penetran profundamente en los pulmones afectados de células de defensa”, señaló. 

Afirmó que la epidemia actual de coronavirus COVID-19 (SARS-Cov-2), genera interacciones entre la enfermedad trasmitida por el virus y la contaminación atmosférica.  

Sostuvo que aún sin la pandemia, vivir en sitios con contaminación del aire se ha vinculado con tasas más altas de enfermedades pulmonares como asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).   

La exposición a partículas finas (PM2.5), ozono y otros componentes del aire contaminado provocan procesos de estrés oxidante e inflamación de las vías respiratorias y los pulmones ocasionando efectos adversos a la salud de las personas en el corto y largo plazo. 

“En este  momento,  la  contribución  de  las  instituciones, con atribuciones relacionadas con la  calidad del aire y el ambiente, ante la emergencia sanitaria, es combatir los procesos que den lugar a una mayor cantidad de contaminantes en la atmósfera y a una mayor exposición de la población a tales contaminantes”. 

Exigió, que se debe asegurar el buen funcionamiento de las redes de monitoreo de calidad del aire y la correcta y oportuna comunicación  de riesgos para los grupos sensibles. 

“Es fundamental poner en práctica la norma elaborada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Norma Oficial Mexicana (NOM-172-SEMARNAT-2019), que tiene el objeto de establecer los lineamientos para la obtención del Índice de Calidad del Aire y Riesgos a la Salud”. 

Esta NOM, apuntó, establece que cuando el parámetro de PM2.5 alcance valores de 45 a 70, la calidad del aire tendría que reportarse como mala. Si llega de 79 a 147 se debería considerar muy mala.  Mientras que para el parámetro de PM.10 con valores de 75 hasta 155 se consideraría como calidad mala, en un rango de 155 a 235 se calificaría como muy mala. 

Bautista Rivera enfatizó que es muy importante que todas las entidades federativas estén aplicando esta norma para lograr una correcta homologación y a partir de ello obtener un índice de Calidad del aire y Riesgos a la Salud más claro y preciso, que permita tomar mejores decisiones con la finalidad de establecer mejores medidas y resultados en la nueva normalidad, garantizando la salud de las  personas, y eliminando cualquier susceptibilidad de contraer Covid-19 derivado de la mala medición de la calidad del aire.