El talento y la pasión del actor Luis Felipe Tovar lo ha llevado a ganar el máximo galardón de cine en México por su trabajo en tres películas emblemáticas para la cinematografía nacional: El Callejón de los Milagros, Principio y Fin; y Sin Remitente. 

Atrás quedarían los años de infancia en su natal Puebla donde entre costuras y planos, disfrutaba del cine en las tradicionales salas donde parecía que podía tocar las estrellas. Con el rigor de la formación actoral en instituciones como la Escuela de Teatro de Bellas Artes y en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños de Cuba, el artista poblano ha podido proyectar la fuerza de sus personajes en teatro y televisión.

Maestro de actuación a través de un método creado por él mismo, ha acompañado a generaciones de actores y actrices que han descubierto su vocación a través de las experiencias que han vivido en El Set, Centro de Formación Artística y Actoral. 

Nuestro artista ha confirmado que la “actuación es para gente contadora de historias que crea universos paralelos, universos diferentes, el mundo de la ficción; que es un espacio para creadores, que ame el arte y la cultura pero también que ame a los demás, para personas cuya sensibilidad se haga evidente a través de su trabajo. Para eso es lo que sirve el mundo de la actuación.”

Años de infancia 

Luis Felipe Tovar nace en la ciudad de Puebla el 2 de diciembre de 1959. Desde muy pequeño dio muestras de una orientación temprana hacia las ciencias humanas y por supuesto, a lo que él descubriría años más tarde, que sería la actuación. 

Sus padres se separaron cuando era muy pequeño por lo que su abuela arropó a su hermano Agustín y a él al permanecer con su padre, en una etapa donde señala, fue muy feliz. Aunque su padre era muy estricto y riguroso con él, no deja de recordar que también fue un amoroso y consentidor y de quien incluso, abrevó para conocer a través de sus conversaciones el cine en sus años de infancia. 

Su abuela era modista y suplió a la figura materna, por lo que sus primeros años transcurrieron entre las telas y los trazos de sus diseños y entre los planos de su padre que era ingeniero civil. El actor compartió con el periodista,  Gustavo Adolfo Infante, algunos de sus momentos más íntimos y que lo marcaron para toda una vida.

“Mi infancia fue entre los planos del restirador de mi papá al que yo tenía prohibido acercarme y los diseños de mi abuela”. Él era un amante a las ciencias exactas. Fui un niño travieso y consentido. Era muy riguroso y me castigaba y no solo eso sino en aquella época me daba mis buenas cinturonizas.”

“Yo era muy bueno para las ciencias humanas, era un niño scout, era un niño que iba al catecismo, con una familia extremadamente religiosa, con valores muy bien establecidos. Yo soy católico y aunque tengo mi propia religiosidad, en casa tengo una imagen de la Virgen de Guadalupe.”

Un momento de transición

“Recuerdo que mi padre falleció un domingo. Él un excelente conversador, su pasión por la vida iba más orientado hacia las artes. Los domingos  se reunía con amigos y hablaba de cine. Era un gran aficionado a la literatura y al cine, tenía amigos artistas, pintores y escultores del Barrio del Artista.”

"Una de esas mañana le faltaba aire, se quedó detenido y murió.  Platicándonos de una película y ahí falleció de un infarto. Yo me quedé completamente estupefacto. Como no hubo un proceso de dolor o agonía, yo vi la muerte en ese momento como una transición. Se durmió y ya no despertó. Una desgracia tremenda que generó algo benéfico para mí pues  me vine a vivir a la Ciudad de México pues ya tenía un pasión por la actuación.”

Mi vocación y pasión de actor

“A muy corta edad, a los 14 años yo ya entendía muchas cosas de la vida, pues mi papá era muy buen conversador. Recuerdo que al llegar al Distrito Federal tenía un grupo de amigos de la prepa y una compañera un día dijo que iba a un ensayo de teatro a la Escuela de Teatro de Bellas Artes. Le pregunté: ¿escuela de teatro? Y me dijo, sí, ¿quieres venir a ver mi ensayo?

“Me citó en la Escuela de Arte Dramático. Abrí la puerta de la Sala Villaurrutia. Estaban ensayando. Yo cerré la puerta. Me senté en la escalera y dije: Yo de aquí soy. Ya no quise hacer nada más en la vida. Le dije a mi mamá: Yo me quiero dedicar a la actuación. Y ella me dijo: Pues entonces, actor.”

Pasión por la actuación 

Luis Felipe Tovar se ha dedicado por mucho tiempo a la formación de actores y justo la mirada de una de sus alumnas Paola Cano, animada por un ejercicio de la materia Lenguajes Periodísticos, como parte de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Ibero Puebla. En esa conversación fueron  desde el inicio en la actuación hasta el diseño de su espacio El Set, Centro de Formación Artística y Actoral.

“Yo creo que desde muy pequeño tenía una relación con las artes. Me gusta el mundo de las artes y de la creatividad. Desde muy niño me gustaba pero ni siquiera lo entendía como actuación. No había mucha televisión. A lo que yo iba era al cine. Sentía que había algo en mí cuando veía una película, cuando veía una obra de teatro, aunque había muy poco teatro en Puebla.

“Cada vez que veía una imagen que me atrapaba me provocaba una convulsión. Después me daba cuenta que queriéndome acercar a eso era un mundo paralelo, era el mundo de la actuación. Quise ser actor ya con conciencia real a los 14 años que salí de Puebla y llegué a la Ciudad de México para convertirme en actor.”

“Me gusta vivir lo que pasa en el mundo de la actuación, no actuarlo, sino como he aprendido a vivirlo. Lo disfruto muchísimo. Es muy difícil de explicar el mundo de la ficción, porque trabajas con emociones reales, con sentimientos, hay toda una técnica que uno debe de conocer y una formación para que pueda suceder. A mí me produce una pasión, es vocación absoluta, no lo dudo un segundo. Cada vez que voy a salir al escenario me pongo nervioso y eso me encanta, ¡Carajo!

“Soy actor de todos lados, donde hay un escenario y una ficción soy actor, donde hay un escenario haciendo otra cosa, como maestro o conferencista soy una persona diferente, pero como actor, entro al juego inmediatamente, lo disfruto muchísimo, me pongo muy nervioso y hay una carga de adrenalina muy fuerte; y me pasa lo mismo haciendo cine, que en el teatro o la televisión.”

“El teatro no te permite margen de error, tienes que ser muy efectivo, tienes que ser muy espontáneo, debes de tener una enorme energía, debes ser muy entregado y honesto, debes de tener una personalidad muy fuerte para que la gente te reciba bien y no te puedes equivocar.”

Primer papel

“Mi primer papel lo hice en una pastorela. Me gustan mucho. En mi historial como actor hay una pastorela en donde hacía un personaje del señor equis, de la obra equis del trabajo equis. Pero yo amaba hacerlo, amaba estar en el teatro.”

“Ya después me inscribí para hacer la licenciatura en la Escuela de Teatro de Bellas Artes, en la Escuela de Arte Teatral, porque era una excelente opción y porque además éramos especialistas y egresábamos como especialistas, como licenciados, que es un título que no le he tenido que presentarle a nadie y que no he ido a recoger.”

Formación de nuevas generaciones 

“Yo abrí El Set porque yo tenía desde hace muchos años una visión distinta a lo que tienen que ver la actuación para cine. Yo estudié becado en la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños en Cuba, una escuela de cine de alto nivel, de las mejores escuelas de cine mundo. Cuando yo regresé de vivir la experiencia de esa beca me di cuenta que la actuación para cine requiere de cierto conocimiento técnico, de conocimiento con mucho rigor de lo que tenía que ver con la narrativa, con la luz, de todas los departamentos que tiene que ver con el cine.”

Yo lo quería practicar como si estuviera sucediendo en ese momento. Así lo hemos venido haciendo y ha sido una fórmula por la que generaciones enteras de actores han pasado y destacado. Es un lugar donde yo me siento muy orgulloso. Es un buen lugar de entrenamiento para actores.” 

“La actuación no solo es para el mundo de los galanes. La actuación es para gente contadora de historias que creamos universos paralelos, universos diferentes, el mundo de la ficción. La actuación es también un arte, no un espacio para gente frívola, estúpida o arrogante, es un espacio para gente creadora, que ame la cultura, para gente que ame a los demás, para gente cuya sensibilidad se haga evidente a través de su trabajo. Para eso es lo que sirve el mundo de la actuación.”