Hace ya bastante tiempo que las compañías de refrescos aseguraron que en las recetas de sus productos no existe un cambio en cuanto a la forma de su envasado, ya que lo único que cambiaría sería el material del contenedor, por lo que eso sí podría ocasionar un cambio en el sabor. Aunque se asegure que esta variación en el sabor no sea considerable, algunas personas sí han podido detectarlo.

Si bien no es una norma general, existe un amplio sector de la población que encuentra un gusto enorme en dar un trago de refresco frío durante los días calurosos, pero seguramente ya te habrás percatado de que no es lo misma beber el mismo refresco de una lata o una botella de plástico.

Pese a tratarse del mismo líquido y se encuentren a la misma temperatura, existe una explicación científica que podría responder por qué sabe mejor tomada de una manera que de otra.

Para el caso del plástico, podemos agregar que este material es mucho más permeable al CO2 que el vidrio o el aluminio, lo que significa que dicho dióxido de carbono –la efervescencia de la bebida– se escapa más rápido de una botella de plástico que de una de vidrio o de lata.

Además, hay que aclarar que las botellas de plástico tienen un revestimiento de acetaldehído, que se puede transmitir a la bebida y darle un sabor a plástico.

Por otro lado, el refresco en una botella de vidrio asegura la mejor conservación del sabor original debido a que es muy difícil que el CO2 se escape a través de él.

El inconveniente que existe sobre este tipo de envases es que suelen ser más costosos. Para el caso de las latas de aluminio, éstas también son mucho menos permeables al CO2 que las botellas de plástico, por lo que el sabor se puede conservar mejor, pero no tan bien como en el vidrio.

Foto: Captura de pantalla de YouTube