Ante los recortes presupuestales por parte del gobierno federal bajo el argumento de invertir en acciones para combatir el Covid-19 a lo largo de esta pandemia, más de 150 promotoras de Educación Inicial en la región de Acatlán perderán su empleo ante la desaparición de este programa enfocado a la crianza de niños menores de 4 años de edad.

Padres de familia de diversas localidades de la región expresaron su inconformidad ante la desaparición del programa de Educación Inicial, ya que argumentaron que cada una de las actividades son muy importantes para la estimulación y desarrollo de sus hijos durante los primeros 4 años de vida.

Dafne “N”, promotora de este programa, expresó que desde que el gobierno federal y estatal hicieron el llamado para permanecer en sus hogares debido a esta pandemia, tuvieron que suspender las actividades que se realizaban periódicamente y por esto el gobierno ve innecesario seguir apoyándolas.

Vecinas de la localidad La Palma informaron que a pesar de esta situación las promotoras han seguido muy al pendiente de las actividades en casa con los niños, realizándoles llamadas y dejándoles actividades para no perder lo aprendido a lo largo de varios meses.

La promotora Arlett Ramos expresó que aún no les han dado fecha para el cierre definitivo de este programa, lo cual no será solo en la región, sino en toda la República Mexicana dejando a miles de personas sin el apoyo económico mensual destinado a cada uno de ellos.

“Como promotoras lamentamos ya no poder seguir siendo parte de las actividades de los padres y los niños y dejar este programa a medias, ya que nuestra tarea acaba cuando el menor ingresa al preescolar con habilidades desarrolladas previamente en Educación Inicial”, dijo Dafne “N”.

Actualmente el programa de Educación Inicial forma parte del Consejo Nacional del Fomento Educativo y tiene como objetivo orientar a las mamás y papás en la práctica de crianza y desarrollo integral durante los primeros 4 años de vida de los niños.

Concluyeron que el participar en este programa no era un empleo, sino una labor social en la que desde hace muchos años han recibido una beca por parte del gobierno federal equivalente a mil 800 pesos mensuales, que les servía para continuar con sus estudios o contribuir a la economía familiar.