El enlace nacional de Morena en Puebla, Carlos Evangelista Aniceto, negó un desfalco millonario en la dirigencia estatal y exigió pruebas a quienes acusan de anomalías a la secretaria de Finanzas, María Isabel Lugo Chávez.

Luego de un mes como encargado del partido, sostuvo que no ha detectado irregularidades en el manejo de recursos, como denunciaron el delegado nacional Mario Bracamonte González y miembros del Comité Ejecutivo Estatal (CEE).

En entrevista enfatizó que los quejosos están obligados a presentar pruebas de sus señalamientos y denunciar ante la Fiscalía General del Estado (FGE), pero hasta ahora no lo han hecho.

Minimizó el proceso sancionador que abrió la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) sobre el caso, a pesar de que este derivó en la separación del cargo de Lugo Chávez.

Sin detallar el asunto, afirmó que tiene conocimiento de que el órgano intrapartidista concedió la suspensión “por otros motivos”, no precisamente por las acusaciones de desvío de recursos.

Por ello descartó las ilegalidades que se imputan a la secretaria de Finanzas y confió en que se aclarará su inocencia.

De acuerdo con el expediente CNHJ-PUE-285-2020, a Lugo Chávez se le acusa de pago de “aviadores”, desvío de recursos, reducción y retención injustificada de sueldos, impago de obligaciones del partido y la no rendición de cuentas ante el INE.

También se le atribuyen “exceso de atribuciones, omisión del cumplimiento de diversas obligaciones pecuniarias y falta de probidad en el encargo partidista”.

Bracamonte carece de autoridad

Evangelista Aniceto puntualizó que, si bien la denuncia del presunto saqueo es encabezada por Bracamonte González, este ya no tiene autoridad en el partido porque dejó de ser delegado nacional desde el mes de marzo.

Como se han desconocido mutuamente, refirió que “no hay confusión, sino confundidos”, pues acusó al delegado (o exdelegado) de mentir a la militancia y la opinión pública, por afirmar que ostenta el cargo cuando no es así.

Explicó que una de las primeras decisiones del dirigente nacional interino, Alfonso Ramírez Cuéllar, fue relevar a todos los delegados que nombró la exdirigente Yeidckol Polevnsky Gurwitz, entre ellos a Bracamonte González.

En razón de ello pidió que las acciones y declaraciones del exdelegado no se interpreten como si fueran de la dirigencia estatal, pues formalmente esta se encuentra acéfala en tanto no se realice la elección interna.