Desde el pasado 21 de junio, se dio a conocer que entró a México una nube de polvo proveniente del desierto El Sahara, avanzando sobre la Península de Yucatán y aunque no representa un mayor riesgo para la población; autoridades recomiendan estar alerta a las indicaciones para evitar una afectación en la salud.

El portal Atlantic Oceanographic and Meteorological Laboratory, señala que el polvo: “es una masa de aire muy seca y cargada de polvo que se forma sobre el Desierto del Sahara a finales de la primavera, durante el verano y temprano en el otoño, y se mueve usualmente hacia el Océano Atlántico Norte cada 3-5 días”. 

Por otro lado, el Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred), agrega que esta nube de polvo: “puede cubrir un área equivalente a la de Estados Unidos y extenderse verticalmente entre mil 500 y 6 mil metros de altura”.

Aunque las concentraciones del polvo del desierto africano que llegan a México no son grandes, de acuerdo con el Cenapred, estas nubes pueden causar malestar en las personas que lo aspiran. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que: “las partículas de un tamaño superior a 10 micrómetros no se pueden respirar y dañan solo los órganos externos (causan principalmente irritación en la piel y los ojos, conjuntivitis y susceptibilidad a infecciones oculares)”. “Las partículas que se pueden inhalar, en general quedan atrapadas en la nariz, boca y la parte superior del tracto respiratorio y se pueden asociar a trastornos respiratorios como el asma, la traqueítis, la neumonía, la rinitis alérgica y la silicosis. Sin embargo; partículas más pequeñas pueden penetrar hacia la parte inferior del tracto respiratorio e ingresar al torrente sanguíneo, desde donde pueden afectar todos los órganos internos y causar trastornos cardiovasculares”.

El Cenapred señaló que las personas con enfermedades respiratorias crónicas, adultos mayores, mujeres embarazadas y niños; deben usar mascarillas o un pañuelo de tela húmedo para cubrir nariz y boca. Si se tiene sensación de malestar en los ojos, se debe lavar con abundante agua. 

Se prevé que el polvo del Sahara también puede influir en el clima de una región, según explica el Cenapred: “Al encontrarse con un ciclón tropical, el polvo del Sahara suprime las corrientes de aire ascendentes del ciclón, y los vientos horizontales que lo transportan cambian significativamente la dirección del viento en el medio ambiente. Los estudios sugieren que puede reducir la formación de nubes, por lo tanto, habría menor posibilidad de que se desarrollen los ciclones tropicales en el Atlántico”.