A quien le duró muy poco la “cura” de su relación con el gobierno federal, nos dicen, fue al mandatario de Puebla, el morenista Luis Miguel Barbosa Huerta, pues a unos días de haber expresado su total respaldo y “admiración” al presidente Andrés Manuel López Obrador, ahora dejó claro que no asumirá los costos políticos y sociales de la decisión del gobierno federal de adelantar el levantamiento de las medidas de sanidad para enfrentar el Covid-19.

En su última conferencia de prensa, nos explican, el morenista rechazó la decisión de López Obrador de endilgar a los gobernadores la toma de decisiones sobre la apertura de sectores económicos, como el de la construcción y el automotriz, y dejó claro que es competencia federal y, por tanto, ha decidido dejar marcada su línea para que cuando haya un repunte de casos de Covid no le vayan a achacar errores. Ese lavado de manos, ni Poncio Pilato lo tuvo, nos señalan.

Con información de El Universal