Durante el primer trimestre del año, el PIB cayó 1.6% con respecto al último cuarto del año anterior. En el mismo periodo, Pemex registró pérdidas de 562 mil millones de pesos. Además, en las últimas tres quincenas se perdieron 753,280 empleos formales. Ante este panorama, resulta fundamental analizar el historial poblano y mexicano en temas de economía informal y lo que está por venir.

En un webinario organizado por la Licenciatura en Economía y Finanzas del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla, la Dra. Sylvia B. Guillermo Peón, profesora e investigadora de la Facultad de Economía de la BUAP, recordó que el 53.36% de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad laboral.

La experta centró su intervención en la diferenciación de conceptos. Definió la economía informal como el conjunto de actividades económicas realizadas por trabajadores y por unidades económicas que no están suficientemente cubiertas por arreglos formales.

El sector informal, dijo, comprende las actividades orientadas a la producción de bienes y servicios con el objetivo primario de generar empleo e ingresos para los involucrados. Se caracteriza por condiciones de trabajo precarias: bajos niveles de organización, escasa división del trabajo, poco capital físico y falta de arreglos contractuales formales.

Guillermo Peón identificó que las tasas de informalidad en la ocupación en el estado de Puebla corresponden a un promedio de 42.6% bajo el criterio de tasa de ocupación en el sector informal (TOSI) y 67.8% en tasa de informalidad laboral (TIL), ambas considerablemente por encima de los promedios nacionales: 32.11% en TOSI y 53.4% en TIL.

“En 2018, alrededor de 28 millones de trabajadores se encontraban en esta condición. En contraste, dicho sector sólo produce el 23.3% del PIB”: Dra. Sylvia Guillermo.

Concluyó advirtiendo algunos escenarios que se esperan en los siguientes meses: caída del PIB total y aumento de la participación en el sector informal; alza en la tasa de desocupación; caída en el salario real y aumento en la pobreza. “Es necesario buscar acciones que impulsen la producción y que apoyen el trabajo de las 4.1 millones de pymes en México, pues ocupan al 78% del empleo”.

 

Características de la informalidad

Hablar de personas en informalidad laboral implica considerar indicadores de vulnerabilidad. Así reflexionó la Dra. Liliana Estrada Quiroz, profesora e investigadora de la Facultad de Economía de la BUAP. “El sector informal envuelve las características del lugar donde se labora, mientras la informalidad laboral se relaciona con las características del trabajo de la persona”.

Sobre la escolaridad, la investigadora compartió que el empleo informal registra un promedio de 8.6 años de escolaridad (segundo año de secundaria) por los 12 años de los empleos formales (preparatoria terminada). De igual manera, del total de la población que estudia y trabaja (3.1 millones), el 62% lo hace en la informalidad, principalmente por razones de flexibilidad de horarios.

Acerca de la situación de Puebla, destacó que el empleo informal no agropecuario se encuentra por encima de la media nacional: 66.2% de la población poblana (1.5 millones de personas) se ubica en este sector por 52% (25.4 millones) en todo el país.

Estrada Quiroz cerró mencionando que las condiciones laborales son deficientes para toda la población ocupada. No obstante, quienes ostentan empleos informales se encuentran en clara desventaja. “La mayor parte de los trabajadores en vulnerabilidad laboral son los comerciantes, trabajadores en servicios personales y de la industria, artesanos y ayudantes”.

Comercio informal organizado

A través de una redimensión de la informalidad bajo un enfoque de factores no retribuidos, el Dr. Israel Gerardo García Pérez, profesor e investigador de la Facultad de Economía de la BUAP, presentó los resultados de un estudio situado en la ciudad autorrepresentada de Puebla.

En dicho informe, el 87% de los encuestados fueron identificados en el rubro subretribuido tipo 1, el cual implica la ausencia de una de las cuatro prestaciones básicas: servicios médicos, aguinaldo, vacaciones con goce de sueldo y reparto de utilidades. Del cociente restante, el 97.6% estarían en el factor subretribuido tipo 2: aquellos que carecen de prestaciones secundarias.

En el estado de Puebla, los últimos cuatro trimestres han tenido una inercia de caída en el indicador de la actividad económica. “Desde la segunda mitad del 2019, las tasas de crecimiento fueron nulas o ligeramente negativas. La crisis en términos económicos que ya existía hasta inicios del 2020 se agudizará considerablemente con el escenario pandémico”, aclaró.

De acuerdo con la creación anual de empleo del IMSS, en el año 2019 se registró una caída del 48.24% (660,910 en 2018 y 342,077 al año siguiente), lo que representa una reasignación hacia la informalidad laboral.

Se refirió a las expectativas sobre la informalidad en el comercio al por menor como consecuencia de la pandemia: “La incapacidad de generación de empleos formales y los despidos son factores que potenciarán la informalidad”. Ante este escenario, el trabajo organizado será fundamental.

García Pérez destacó el proceso de empoderamiento de los gremios, el cual cobra relevancia porque buena parte de las personas que no se reincorporen a sus actividades buscarán alternativas en las agrupaciones de comercio. Los movimientos sociales dedicados al comercio informal, continuó, ofrecen facilidades para encontrar espacios de venta de productos y acceso a servicios de salud.

Reconoció que, si bien el cierre de calles en el Centro Histórico contribuye a la reducción de contagios, no ha habido estrategias que procuren las actividades económicas informales. “Parece que hay iniciativas de algunos grupos comerciales informales de manera paralela al Ayuntamiento. Sería bueno ver cómo podría crearse una sinergia e implementar mejores acciones de protección”.

Ante la urgencia de reactivar la economía y retomar la vida en sociedad, las aglomeraciones en los negocios de los próximos meses serán escandalosas. No obstante, concluyó el investigador, no debe perderse de vista el comportamiento del virus para evitar rebrotes.