La detención ilegal y violenta del ciudadano alemán Mirko Kosic, en Chedraui Selecto, se convirtió en el segundo hecho en lo que va de este año donde los agentes de la Fiscalía General del Estado incurren en fallas que exhiben la falta de aplicación de protocolos con los que opera la Policía Ministerial en Puebla.

Aunque el Código Penal Federal establece que todos los actos privativos de la libertad referentes a órdenes de aprehensión deberán ser ejecutados con estrictos y definidos pasos, acreditados para garantizar que un juez califique la legalidad de la detención, poco pareciera importarle al organismo procurador de justicia.

Chofer de Julián Abed, la primera víctima del 2020

El 14 de febrero pasado se registró una intensa movilización policial en varios puntos de la ciudad de Puebla y área metropolitana luego de que un comando armado irrumpió en una agencia de vehículos usados ubicada en la colonia La Paz.

En este hecho, fue robada una camioneta Suburban negra y en ella se llevaron por la fuerza al dueño del lote y a uno de sus empleados, situación que hizo que se montarán operativos en varios lugares buscando la camioneta y a los plagiados.

Fue así que en inmediaciones de la Vía Atlixcáyotl elementos de la Fiscalía General del Estado y de la Policía Municipal de San Andrés Cholula detectaron una camioneta con las mismas características de la unidad robada.

Sin los protocolos de actuación convenientes, los agentes comenzaron a disparar contra los neumáticos de la camioneta para frenarla, lo que hizo que el conductor acelerara intentando evadir lo que él creía era un intento de secuestro o un robo.

Fue en el entronque con el Periférico Ecológico que finalmente los agentes lograron pinchar las llantas de la camioneta y detener la unidad que era conducida por un empleado de Julián Abed, empresario constructor poblano.

Tras confirmar que el conductor no era la persona que buscaban y la camioneta no era la que habían robado, los agentes ministeriales tuvieron que disculparse con el empresario, quien llegó al lugar al enterarse de lo que había pasado con su vehículo y su trabajador.

Confunden a Mirko con miembro del CJNG
A menos de tres meses de ese yerro cometido por los elementos de la Agencia Estatal de Investigación, que desde marzo está a cargo de Gerardo Mejía Granados, se repitió la historia con Mirko Kosic, un empresario alemán que radica en Puebla desde el 2018.

Ayer por la mañana al salir del restaurante Toks en Plaza Arcángel, Mirko fue abordado por sujetos sin uniforme, sin credenciales, en coches sin rótulos y todos con armas cortas y largas, los cuales le indicaron que se detuviera.


Mirko Kosic, Fiscalía General del Estado, Chedraui Selecto, Julián Abed, Agencia Estatal de Investigación
Sin darle mayores datos, Mirko creyó que se trataba de un secuestro por lo que decidió correr pidiendo ayuda en el centro comercial Chedraui Selecto, de donde fue sacado a rastras, golpeado y esposado por los agentes que en ningún momento se acreditaron como elementos de la Fiscalía General del Estado.

Una vez a bordo del vehículo Jetta rojo, sin rótulos, los agentes lo acusaron de ser miembro del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sin embargo él sólo repetía que era alemán, que no tenía dinero, que lo dejaran ir.

Ya con Mirko golpeado y detenido, los agentes corroboraron su identidad y se percataron que no era la persona que buscaban, sin embargo no le dijeron nada y solamente le quitaron las esposas y le dijeron que se bajara del coche, para después irse sin darle mayores explicaciones.

El caso de Mirko llegará el próximo lunes a la Embajada de Alemania donde  buscará ayuda para proceder legalmente ya que no se contenta  con una disculpa de las autoridades sino que se haga justicia y se castigue a los elementos que abusaron de autoridad al detenerlo.