Por Roberto Domínguez Cortés / Impacto

 

Por fin, en diciembre de 2018, después de 10 años de destrozar la procuración de justicia en Chiapas, Raciel López Salazar dejó el cargo que indebidamente ostentó como procurador, primero, y Fiscal General del Estado después. Su estancia en ambos cargos siempre será recordada como la más corrupta en la historia de Chiapas. Su riqueza es inocultable y junto con sus colaboradores debería de ser investigado.

Hoy, cursa como secretario de Seguridad Pública del Estado de Puebla. Lo bueno para los chiapanecos y lo malo para los poblanos es que el atrabiliario Gobernador, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, se ha dedicado a recoger el cascajo que dejaron los gobiernos de Juan Sabines Guerrero y Manuel Velasco Coello.

El primero de todo ese reciclaje fue el propio López Salazar, a los que se han sumado nuevos adeptos al gobierno de Miguel Barbosa, recomendados y heredados de los funestos gobiernos de Sabines y Velasco. Con ello Barbosa Huerta manda a la ciudadanía y al electorado poblano, el trágico mensaje de que la Seguridad Pública en Puebla estará a cargo de una delincuencia organizada.

Se habla ya de la incorporación de Moisés Grajales Monterrosa como secretario Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública. Grajales es de lamentables antecedentes en el gabinete de Juan Sabines Guerrero, en el que participó como secretario de Seguridad Pública, en sustitución del gran policía que fue el Dragón José Luis Solís Cortés. Pero también Manuel Velasco lo impuso como secretario de Seguridad Pública Municipal, del lamentable gobierno de Fernando Castellanos Cal y Mayor, llegado a la presidencia municipal por obra y gracia del fraude electoral.

Como secretario de Seguridad Pública, Moisés Grajales fue severamente cuestionado por la dirección del Centro Estatal de Control de Confianza, a cargo de su titular Pedro López Ayanegui. No pudo justificar el número de bienes con relación a los ingresos percibidos. Y por esas veleidades de Manuel Velasco, después lo nombró, precisamente, director del Centro Estatal de Control de Confianza para auto evaluarse a sí mismo.

Se habla también de otros nombramientos de muchos que están por darse. Sobresale el de la abogada Nancy Benítez Rebollo, quien fue titular de la Fiscalía de la Mujer en el estado de Chiapas. Sólo que esta funcionaria, desde su cargo en el Centro para el Tratamiento de las Adicciones, asumió funciones paralelas de procuradora al lado de Raciel López Salazar.

Sin más argumento que su estrecha cercanía con el procurador, decidía la remoción y reubicación de funcionarios en la estructura de la procuración de justicia.

En su toma de protesta como secretario de Seguridad Pública de Puebla, Raciel López Salazar asegura que su cuestionado paso por la Procuraduría de Justicia de Chiapas no tiene fundamento. Falso. Fue protector de la delincuencia organizada, al permitir a sus subordinados tratos clandestinos con esa delincuencia.

Uno de los mayores atracadores de la procuración de justicia fue Felipe Neri León Aragón, el famoso chino, a quien López Salazar le permitió todo tipo de excesos cuando lo nombró titular de Fiscalía Metropolitana en Tuxtla Gutiérrez.

Con su nombramiento se violó la Constitución de Chiapas. Originario del estado de Oaxaca, el chino se ufanaba de no tener freno con el argumento de que cuando fue delegado de la Procuraduría General de la República en Coahuila, Raciel López Salazar había sido uno de sus subordinados.

Así, León Aragón se convirtió en el principal protector de la delincuencia organizada en la capital de Chiapas. Cámaras y organizaciones empresariales le presentaron un cúmulo de pruebas y videos de cómo operaba la delincuencia y jamás investigó. Al contrario, los protegió. El autor de esta columna presentó evidencias en averiguaciones previas, de los videos del cómo en una de las zonas más exclusivas de Tuxtla Gutiérrez -las colonias Moctezuma y Arboledas- se daban agresiones en contra de clientes en bares y antros, con homicidios en grado de tentativa, asaltos, robos, y con la complicidad de León Aragón para portar armas.

Los señalamientos en contra del nuevo secretario de Seguridad Pública de la Puebla de Zaragoza, no son infundios como él sin ningún recato afirma. El 16 de septiembre de 2013, el semanario “Opinión Ciudadana”, propiedad de Fernando Coello Pedrero, documentó el excepcional fraude perpetrado por Raciel López Salazar, contra del exiguo erario estatal.

Bajo el título: “Raciel encubre fraude en la compra de los detectores de drogas y armas”, el rotativo hace un recuento de las mentiras del Procurador de Chiapas, para encubrir la compra de artefactos tan caros como inútiles. Cuestionado sobre la sentencia de 7 años de prisión, impuesta a Gary Balton, creador de la inservible Ouija del Diablo para detectar drogas, armas y explosivos, Raciel trató de justificar y no pudo, las 10 compradas durante su paso por la Procuraduría.

En un intento inútil por defender su compra fraudulenta, explicó en abstracto “la gran utilidad del artefacto en la detección de armas y drogas”. Por supuesto sin datos, nombres y lugares de la operación. Y más aún, su torpe afirmación fue desmentida por el entonces subsecretario de Gobernación, Eduardo Sánchez Hernández: “Cuando tuvimos conocimiento que los detectores no tendrían la utilidad que se decía, el gobierno mexicano dejó de usar estos aparatos que fueron adquiridos en la administración anterior…”.

A las declaraciones del subsecretario se sumó la opinión más autorizada sobre el tema, del investigador y doctor en física por la Universidad Nacional Autónoma de México, Luis Mochán Backal, quien en diversas ocasiones invitó al gobernador Manuel Velasco Coello, “a realizar las pruebas correspondientes y demostrar que los artefactos magnificados por el Procurador, no detectan drogas ni explosivos ni armas”, pero sí fraudes a cargo de Raciel López. Como siempre, la respuesta de Velasco Coello fue el silencio.

Para sostener su aserto, don Fernando Coello Pedrero sentenció en aquella ocasión: “No es posible que Raciel continúe como procurador; él se ha caracterizado por perseguir y encarcelar inocentes; es un funcionario deshonesto, que afecta la reputación de este gobierno y mucho daño ha hecho a Chiapas”.

La severidad del pronunciamiento no pasaría de ser otra opinión ciudadana más, si no fuera porque Coello Pedrero era el abuelo del gobernador en turno Velasco Coello. Y grave, muy grave que la imagen del representante social ante la ciudadanía fuera de corrupto y represor, como hasta la fecha prevalece en el colectivo de la ciudadanía de Chiapas.

Y todavía más. Rodolfo López Salazar, hermano de Raciel, además de prestanombres se convirtió en agente financiero de su hermano Procurador. La quinta Pitiquito de negro historial, en Chiapa de Corzo, era el centro de arraigo y de tortura preferidos de Juan Sabines y el procurador López. Ahí llegaban los indeseables, perseguidos y señalados del sabinato. Propiedad de la familia Camacho, la Procuraduría decidió comprarla en 6 millones de pesos. Después de realizarse la compraventa, a la hora de pagar, la institución persecutora de los delitos, de manera increíble exigió un millón de pesos que entregaron en mano a Rodolfo López.

Así, Raciel López Salazar está imposibilitado para la prevención del delito, cuando que el mismo propició y fue autor intelectual y material de delitos debidamente comprobados en este espacio. Ampliaremos…

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