En diez años, los grupos dedicados al robo de combustible en Palmarito Tochapan, municipio de Quecholac, se extendieron al robo de transporte en carretera y ahora los delitos más frecuentes son la extorsión y el secuestro.

Durante la administración de Mario Marín, la disputa se centró entre las familias Fuentes y Aquino, identificadas por las secretarías de Seguridad Pública (SSP) y de Gobernación (SG), como mafias locales, en disputa por el control de la plaza, según una nota del diario El Popular.

Ahora, en el inicio del 2020, Palmarito Tochapan parece diferente. No saltan a la vista letreros con mensajes de odio dirigidos al Ejército. No hay advertencias contra personas extrañas, ni rastros de los líderes de bandas provenientes de otras entidades, como El Bukanas, que entre 2011 y 2018 ordeñaron ductos y enfrentaron a las fuerzas armadas y encontraron en este pueblo un refugio.

No obstante, dijeron pobladores, los delincuentes “locales” siguen ahí, sólo que ya no con el huachicol como actividad principal.

Secuestro o extorsión son los delitos más socorridos, cuando antes pinchaban ductos y vendían gasolina a bajos precios y, como resultado de eso, enfrentaron constantemente al Ejército y también a la Marina con resultados sangrientos.

“Ya no salimos tanto en las noticias porque bajó eso del huachicol, pero muchos se siguen dedicado a cosas malas y hay que tener cuidado; parece todo tranquilo, pero aquí todo sigue peligroso,” según un testimonio.