Al papá de Daniela le gustaba andar fuera y salir de viaje. Tenía apenas 42 años cuando padeció muerte cerebral.

Su espíritu paseador acompañará ahora a los pacientes que recibieron  su hígado, riñones y corneas. 

La decisión fue difícil para su familia pero así se convirtió esta semana en el segundo donador multiorgánico en lo que va del año para la delegación poblana del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). 

Acompañada de galenos de la Unidad Médica de Alta Especialidad, Hospital de Traumatología y Ortopedia de Puebla, su hija contó este jueves la experiencia de donar. 

Además de enfrentar el dolor de la muerte, contó en rueda de prensa, al decidir dar nuevas oportunidades de vida se cruzan hasta los pensamientos religiosos. 

Cuando su papá estaba con ellos, recuerda Daniela, sí les comentó que quería dejar sus órganos a alguien más.

Sin embargo al dar el sí definitivo pesó entre la familia pues había consideraciones religiosas y no todos los parientes estaban de acuerdo. 

Al final, reconoce, lo que queda es el cascarón y tejidos que pueden o pudrirse en la tierra o mejorar la vida de otras personas. 

"La verdad, si en nosotros está que al final de cuentas vivimos dentro de un cascarón y que se eche a perder, por decirlo, en la tierra o poder dar vida a otra persona, qué mejor que poder ayudar", comentó. 

En esta ocasión el hígado y riñones irán a pacientes internados en la Ciudad de México y las córneas se quedan en Puebla.

Lograr las donaciones multiorgánicas como esta, dijo la doctora Santa Blanca MoraCoordinadora de Procuración de Órganos y Tejidos, implica un arduo trabajo a contrarreloj. 

Para empezar, deben abordar a los familiares de posibles donantes en momentos críticos, para convencerlos además de una decisión complicada. 

"Hablar con la familia es una situación bastante difícil porque, como ayer le comentábamos a Dani, apenas se está enterando de que su papá murió y es agresivo incluso que yo llegue y les pida los órganos.

"Sin embargo siempre se los digo y les pido una disculpa por el atrevimiento, pero no hay otro momento", explica. 

En menos de 12 horas inicia entonces un trabajo para la procuración de órganos en el que se coordina el trabajo de más de 60 personas.