Al inaugurar el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), su titular, Juan Antonio Ferrer, dijo que inicia operaciones con un déficit heredado de 103 mil médicos, 70 mil especialistas y 250 mil enfermeras en todo el país y con 300 clínicas y hospitales abandonados.

Pese a que prometió gratuidad total en la atención, se dieron a conocer casos en los que esta promesa no se ha cumplido.

El periódico Reforma divulgó el caso de Damaris Citlali, de 19 años, internada el 10 de diciembre en el Hospital Universitario, en Monterrey  y  diagnosticada con el Síndrome de Guillain-Barré. Su mamá Genoveva Bautista había sido informada que podría entrar con el Seguro Popular, pero ahora con el cambio del programa al del Insabi, su tratamiento ya no fue cubierto. “Tengo que dar el lunes los 500 mil pesos”, dijo angustiada.

Édgar Jiménez Manjarrez, de 21 años, está bajo tratamiento por insuficiencia renal y recibía en el HGO hemodiálisis cada tres días a cargo del Seguro Popular pero ahora solo ha recibido un tratamiento en una semana, además de que le han negado las donaciones de sangre que requiere para ser atendido, denunció su madre, Arcelia Manjarrez, reportó Reforma.

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