Los ingenieros que construyen el gasoducto Tuxpan-Tula deberán ingeniárselas para esquivar las montañas de Pahuatlán, Puebla, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió este fin de semana con indígenas del área a cambiar la ruta de una obra que califican como “proyecto de muerte.”

Así lo señala la columna Confidencial que se publica en el periódico El Financiero en donde se agrega que “el ducto gasífero –valuado en 446 millones de dólares y que abastecerá a tres centrales de la CFE– no es el único que cruzaría esa región serrana. También habrá un poliducto de Pemex con 24 pulgadas de ancho, el cual recorrería de manera paralela la ruta del anterior, llevando gasolina por una entidad que posee 11 ductos y que es el primer lugar en robo de hidrocarburos.

Defensores del medio ambiente han señalado que el ducto atenta contra recursos naturales y culturales de Honey, Tlacuilotepec y Pahuatlán, en el estado de Puebla.

El gasoducto prevé transportar diariamente 886 millones de pies cúbicos de gas natural de Estados Unidos a lo largo de 263 kilómetros y está programado para durar hasta 30 años.

Según los opositores, la obra afectará a más de 260 mil personas de 459 localidades de 34 municipios en Veracruz, Puebla, Hidalgo y el Estado de México.

Foto: Agencia Enfoque