El pasado lunes 30 de diciembre la noticia de que Jonathan Fuentes, quien apareció en el programa “Enamorándonos”, fue ejecutado, generó conmoción por tratarse del tercer participante del reality de TV Azteca que cae muerto de manera violenta.

El joven de apenas 19 años fue ultimado a tiros en el Barrio de Belén, Tultitlán, Estado de México, mientras conducía su moto junto con un amigo. Aunque no exista una versión oficial sobre la motivación de este crimen, la Fiscalía de ese estado argumentó un presunto problema de drogas.

Si bien este programa continúa siendo uno de los más famosos de la televisora del Ajusco, las muertes que acontecieron en lo que va del año han provocado que se le mire con otros ojos y se cuestione qué es lo que verdaderamente sucede ahí o cuáles son los vínculos que terminan arrastrando a los participantes a conducirse por un “camino desviado”.

 

La maldición del programa

En mayo de este año fue el momento en que realmente inició todo el escándalo cuando Nataly Michel Rodríguez Romero, otra participante de este reality, fue hallada muerta en su departamento de la delegación Venustiano Carranza de la Ciudad de México.

Las investigaciones realizadas en el lugar señalaron que la joven fue estrangulada por alguien que conocía, pues no se hallaron signos de robo o asalto en el hogar.

El calvario del programa continuó cuando el pasado 1º de diciembre se informó sobre el asesinato de Brian del Prado Medel, quien también fue participante activo dentro del reality.

Su caso fue muy sonado debido a la forma en que murió, pues fue acribillado por el conductor de una motocicleta mientras tripulaba su camioneta en la alcaldía de Coyoacán, nuevamente Ciudad de México. De acuerdo con investigaciones del periodista Carlos Jiménez, del Prado tuvo problemas con el grupo criminal La Unión Tepito.

Con la ejecución suscitada este pasado 29 de diciembre del joven Jonathan, Enamorándonos llegó a 3 concursados asesinados en menos de 8 meses.

Foto: Especial