Cada que se acerca la noche de Halloween por muchos lugares van apareciendo calabazas, a las cuales se les extrae su relleno y en su interior se le coloca una luz que brilla en las noches.

Pero, ¿cuál es el origen de esta tradición?

En la antigua fiesta de Samhain, los celtas utilizaban nabos vaciados que llenaban con carbones al rojo o velas como faroles para guiar a los espíritus, la asociación de este tipo de faro vegetal con Halloween proviene del siglo XIX.

Pero otra forma de explicar la tradición es con la historia de Jack O’Lantern.

Según se cuenta, Jack era un hombre ruin y malvado con una fuerte afición por la bebida y una astucia incomparable para salirse con la suya.

Pero le llegó el día de morir, por lo que el diablo se le apareció para reclamarle su alma. Jack le pidió que se convirtiera en unas monedas para poder tomarse un último trago.

Cuando el diablo se introdujo en su bolsillo, Jack metió una cruz de madera y lo atrapó, obligándole a jurar que le daría diez años más de vida en los que no podría hacerle nada.

El ser maligno aceptó el trató y le dio una década más de vida.

Pasados los 10 años el diablo regresó por Jack, pero el hombre lo volvió a engañar.

El hombre le pidió al ser que encarna el mal que trepara a un árbol y le trajera la manzana que había crecido más alta de todas.

Cuando el diablo estaba arriba, Jack talló una cruz en el árbol y lo rodeó con pequeñas cruces de madera, atrapándolo de nuevo.

Al ver que una vez más había burlado al ser maligno, ahora O’Lantern pidió que lo dejara en paz para siempre.

Al morir, el alma de Jack fue expulsada tanto del cielo como del infierno y decidió vagar por la tierra. Con Brasas eternas del inframundo colocadas dentro de un nabo Jack alumbró su camino por la tierra en busca de un lugar de descanso.

La historia se hizo popular en Estados Unidos, en donde se cambió el nabo por una calabaza, que serviría para alejar al diablo en las noches más oscuras

Pero hay una historia más sobre las calabazas: En esta se cuenta que Jack se negó a ayudar a conseguir los ingredientes para preparar una sopa de Halloween a una bruja.

Como castigo se le impuso una maldición terrible: una calabaza gigante le engulló y desapareció para siempre. Como consecuencia de esto, la calabaza adoptó rasgos similares al rostro humano.

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