Para nadie es un secreto que para lograr una fotografía excepcional hace falta técnica, buen ojo y mucha, pero mucha paciencia, esfuerzos que se ven recompensados con imágenes dignas de ser conservadas, compartidas y elogiadas.

Sin embargo, nunca faltan los listillos que se quieren brincar algunos pasos para lograr una buena toma y utilizan artimañas para lograr su objetivo, como el fotógrafo Marcio Cabral, quien con su toma de un oso hormiguero devorando larvas de escarabajo bioluminiscente había logrado que el jurado del prestigioso concurso Wildlife Photographer of the Year le otorgara el primer lugar de la categoría “Animales en su entorno”, pero su maravillosa toma ocultaba una penosa trampa.

Resulta que el oso hormiguero que aparece en la fotografía no estaba vivo, sino disecado en un museo del Parque Nacional de Emas, en Brasil, lugar en el que tomó la foto galardonada.

El engaño fue descubierto poco a poco por personas que vieron que el animal de la toma se parecía mucho al de la exhibición, por lo que acudieron al jurado para que lo comprobara. Ante la sospecha de la falsedad de la fotografía, las personas a cargo del concurso buscaron a expertos fotógrafos, taxidermistas e investigadores de osos para determinar que sí, que efectivamente el oso hormiguero fue colocado cerca de los escarabajos para que diera la impresión de que los estaba comiendo.

Los expertos confirmaron el engaño tras argumentar que los osos hormigueros son muy diferentes entre sí, además de la posición, la cual es idéntica.

Como resultado de su engaño, Cabral fue descalificado del concurso, le fue retirado el premio y la fotografía quedó fuera de la exposición por infringir una de las principales reglas del concurso que dicta “no pueden engañar al espectador o intentar tergiversar la realidad de la naturaleza”.

 

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