Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

Seguridad

El oficial Barrientos es Policía del Año y quiere seguir atrapando pillos

Miembro de la Policía Municipal de Cuautlancingo, recibió, por su desempeño profesional un reconocimiento del el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en noviembre pasado

El oficial Barrientos es Policía del Año y quiere seguir atrapando pillos

El oficial Irving Barrientos Galván es joven, apenas tiene 3 años en la Policía Municipal de Cuautlancingo y ya logró que su trabajo fuera reconocido por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE)en noviembre pasado, cuando se convirtió en uno de los “Policías del Año” junto con otro de sus compañeros de la misma corporación.

“El reconocimiento que recibí fue en base al valor, por llevar a cabo nuestro trabajo más allá de lo que nos piden. Yo fui reconocido por varios sucesos, como persecuciones a unos presuntos ladrones de Oxxo y por participar en el rescate de una persona que querían linchar en San Lorenzo Almecatla”, recordó en entrevista para e-consulta.

A diferencia de muchos niños, Irving nunca soñó con convertirse en policía pero reconoce que ayudar a la gente siempre es satisfactorio a pesar de que su trabajo, al igual que el de todas las corporaciones policíales de país, no sea bien remunerado económicamente.

Aunado a las carencias económicas, Irving enfrenta el recelo de los ciudadanos quienes ante su uniforme suelen mostrarle hostilidad o temor, lo que considera una herencia de las épocas en que los policías arreglaban todo con la ley del “garrote” y el “tehuacanazo”.

“Generalmente, solo con ir vestido de policía, se te quedan viendo como si fuera algo ajeno que en vez de dar seguridad, intimida. Yo creo que eso es por la forma en la que hace muchos años creció la policía, cuando no tenían protocolos. Ahora ya la policía no es improvisada, tiene mayor educación y preparación”, considera.

El riesgo de salir sin saber si regresará

En el Índice de Desarrollo Policíal (Indepol) elaborado por la organización Causa en Común, se detalla que los elementos de la Policía Estatal cuentan con seguro de vida, estipulado en la Ley Estatal de Seguridad Pública, sin embargo en el caso de las corporaciones municipales, la prestación corre a cargo de la administración en turno.

Irving sale todos los días pensando en que por la noche, al concluir su turno, podrá volver a casa con su familia, pero está consciente de que la historia podría ser distinta si tiene que hacer frente a los riesgos de su profesión.

“Mi familia está orgullosa de mi trabajo, me dicen que siempre esté atento y cuando salgo de casa, sé que corro el riesgo de ya no regresar. Pero al menos yo siempre salgo a circular pensando que en la noche volveré con mi familia y disfrutar del tiempo con ellos”, expresa.

Durante los servicios y auxilios que a diario cubre, asegura que la adrenalina hace que no piense en su familia y en lo malo que pueda ocurrir. “Mi meta sólo es agarrar a los presuntos responsables de algún delito y remitirlos ante la Fiscalía. Se siente bien cuando sabes que hay una persona ‘así’ en las calles”.

El crimen organizado atrae a policías sin vocación

Irving no niega la corrupción que existe entre los elementos de seguridad pública, incluyendo la cooptación por parte de las células del crimen organizado que, a partir de este año, ha dejado sentir con mayor fuerza su presencia en la entidad.

Pero considera que caer en las manos de estos grupos es la “vía fácil” para muchos de sus homólogos que no tienen vocación, pues si bien el dinero y una mejor vida para sus familias suele ser el argumento más recurrente, existen muchos que, como él, aún encuentran satisfacción en detener a los delincuentes.

Matrimonio de policías

Si bien su familia y su esposa se preocupan por el riesgo de su trabajo, es precisamente su pareja quien mejor entiende los ‘gajes del oficio’, pues no solo es su compañera de vida sino también de corporación.

La esposa de Irving también pertenece a la Policía Municipal de Cuautlancingo, y aunque su trinchera es diferente, ambos tienen la convicción de servir en la comunidad que al final del día, también es su hogar.

Irving es uno de los elementos con mayor capacitación en las filas de la corporación comandada por Gilberto Herrera López, donde también se desempeña como miembro del grupo de élite K9, especializado en la detección de narcóticos, armas y explosivos con la ayuda un binomio canino.

Sus aspiraciones, por el momento, no son las de llegar a una corporación federal o estatal para seguir creciendo, sino que busca crecer en la Secretaría de Seguridad Pública de Cuautlancingo, donde se formó y recibió la oportunidad de convertirse en policía.

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