Entretenimiento
La correctora, página de FB que caza y corrige encabezados machistas
Si una mujer fue asesinada, debe quedar claro en el texto que lo fue, no basta con decir que murió, establece La correctora
La violencia machista es un tema que (tristemente) cada vez ocupa más espacio en los medios impresos y en línea, debido a la creciente ola de violencia de género que tiene a Puebla entre los primeros lugares en casos de feminicidio.
Sin embargo quienes se encargan de poner los titulares a las notas, en ocasiones pasan de largo la perspectiva de género y caen en prácticas como la revictimización, el machismo y el ensalzamiento de los perpetradores de delitos en contra de las mujeres.
En septiembre de 2014 la revista Eme Equis tituló uno de sus artículos “El joven que tocaba el piano (y descuartizó a su novia)” cabeza que le valió miles de críticas debido a que le dio más peso a las aptitudes artísticas del feminicida que al hecho de que cometió un delito grave.
La revista publicó una escueta disculpa “a quienes se hubieran sentido agraviados u ofendidos por la publicación” pero hasta ahí quedó el tema.
El caso de Eme Equis cobró relevancia nacional ya que ponía el dedo en la llaga y abría el debate sobre la perspectiva de género en los medios de comunicación, pero al día de hoy seguimos encontrando encabezados que no toman en cuenta la dignidad de las víctimas y las exhiben, haciendo de sus asesinatos un chisme y una nota morbosa y grotesca.
La página de Facebook La correctora se encarga de cazar estos encabezados machistas que utilizan eufemismos para no llamar a las cosas por su nombre, que resaltan las cualidades de los asesinos y justifican los feminicidios.
Por ejemplo:

O los que culpan a las mujeres por los actos de los hombres:

Y también los que en la búsqueda de clicks y visitas dan por válida información que no han sido confirmada:

Todos los casos que La correctora retoma son con la intención de llamar a las cosas por su nombre, tal como lo consigna en su página “si una mujer fue asesinada, debe quedar claro en el texto que lo fue, no basta con decir que murió. No hay crímenes pasionales, porque los asesinatos de mujeres no pueden reducirse a arrebatos. Hay detrás unas características puntuales que desencadenaron un crimen”.
Y recuerdan la ética periodística alejada de prejucios que debe tenerse en cuenta al cubrir cualquier nota “Los periodistas también deben evitar caer en narraciones que terminen culpando a la víctima por lo que le ocurrió. Ir a la playa, viajar de mochilera o vestir de determinada manera no son argumentos para que un hombre viole, mate o acose a una mujer. Describir las circunstancias que rodearon el caso, resaltando particularmente lo que hacía la víctima, podría terminar responsabilizándola por lo que le pasó”.