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Derrames de petróleo, un desastre ambiental para Puebla, alertan
Las consecuencias del huachicol causarán un daño irreparable al suelo, pues aunque reciba tratamiento nunca volverá a su estado original, señalan
El derrame de petróleo en Puebla es uno de los peores desastres ambientales que ha enfrentado el estado, sostuvieron investigadores y expertos de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP) que calificaron las consecuencias del huachicol como una “tragedia incalculable” y lamentaron la falta de atención.
Alfredo Silverio Río Martínez, investigador de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Raciel Flores Quijano, director del área de Química, mostraron su preocupación por el desdén de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Petróleos Mexicanos e incluso el gobierno estatal, ante el derrame del crudo en la zona agrícola de Puebla desde hace varios años.
Ambos académicos lamentaron que este evento ni siquiera esté dimensionado por las dependencias encargadas del medio ambiente, lo que provoca que no se actúe oportunamente para superar esta emergencia ambiental que, coincidieron, causará un daño irreparable al suelo, pues aunque reciba tratamiento nunca volverá a su estado original.
Alfredo Silverio Río Martínez, investigador de la Facultad de Ingeniería Ambientalaseguró que el hermetismo en la información, sobre todo de Petróleos Mexicanos, ha abonado a la postergación de la atención.
Río Martínez ubicó la contaminación del suelo como el daño mayor que dejará el huachicol en Puebla. “Independientemente de todo, el saldo real y preocupante del robo ilegal de tomas de Pemex, será un suelo completamente contaminado que nunca regresará a sus condiciones iniciales, aún tratado. Si se hace oportunamente, tendremos la recuperación del 80 por ciento, imposible más”
En coincidencia con Raciel Flores Quijano, director del área de Química de la UPAEP,urgieron la atención de las autoridades ante el eminente desplazamiento del crudo hacia los mantos freáticos.
“Para este día ya debería haberse actuado, cercar la zona y tratar la tierra, suspender lo filtrado… pero hay zonas donde Pemex ni siquiera ha detectado la fuga”, dijo el ingeniero ambiental.
Raciel Flores aseguró que tanto el “huachicol” como los derrames accidentales representan un “impacto fuerte”, especialmente al suelo a los cultivos, comprometiendo también las aguas subterráneas y emisiones a la atmosfera.
Advirtió que las sustancias volátiles y pocas de ellas solubles en el agua, son características de los hidrocarburos que contaminan todo lo que tocan.
Como consecuencia inmediata, reveló, se corre un riesgo altamente inflamable en la zona“Al contacto con la humedad se reducirá el riesgo, pero en época de sequía es un material que podrá volver a arder y provocar incendios que por supuesto involucrarán la zona en cadena”, dijo.
El daño dijo, es diario, personas aspiran el hidrocarburo y es muy probable que desarrollen alergias.
Advirtió que el desplazamiento o migración a través del suelo del hidrocarburo no se detendrá en su vertiginosa carrera hacia los mantos más puros de agua.
“Mientras más pase el tiempo, menos se podrá dimensionar si la contaminación avanzó metros o varios kilómetros, por ello la norma ambiental es clara: ante derrames las medidas son de urgente aplicación”, dijo.
Aseguró que luego de revelarse que Puebla ocupa el segundo lugar en tomas clandestinas en ductos de Pemex, alguien debe tomar la batuta y coordinar los trabajos de rescate de la zona.
“Con el ritmo que llevamos, tardarán mucho tiempo en levantar esa zona contaminada y el riesgo ambiental será mucho, mucho mayor. De forma inmediata no hay manera de que el agricultor pueda volver a sembrar, pero el daño no sólo se reduce a esto, habrá también una emergencia alimentaria que tampoco se está previniendo”, dijo.
Refirió que las zonas dañadas que van revelándose aquí y allá sin un patrón hacen difícil su atención y mencionó que no debe prolongarse por más tiempo la actuación de autoridades.
Los académicos señalaron que de manera urgente debe empezarse un diagnóstico de la zona, la remoción, contención y tratamiento del suelo en otro lugar que no sean terrenos agrícolas.
Refirieron que existe la tecnología para atender esta emergencia, hay especialistas y centros académicos que tienen la pericia y el conocimiento dar acompañamiento, sólo falta la voluntad para frenar el impacto negativo que dejará esta actividad.