Sociedad
Ganan las ganas de amor a fama brava del barrio de San Antonio
Además de sus apoyos divinos para conseguir pareja, el santo es conocido por milagros para personas con seres queridos desparecidos
A diferencia del resto del año, este martes varios grupos de policías municipales hicieron rondines en la plazuela de San Antonio y ésta se llenó de fieles que, motivados por los milagros en el amor de su santo patrono, desafiaron la mala fama del barrio inseguro.
De entre un grupo de amigas emocionadas por los nudos y las monedas para pedir novio, una de ellas hace ver a las otras que le da “cosa” que al salir del atrio le “jalen” la bolsa.
Al entrevistarla, Laura Vázquez, la más experimentada de ellas en eso de ir a pedir a San Antonio por un buen amor, reconoce que si bien el barrio tiene mala fama en seguridad, ella ha ido varios años sin que nada le pase y que al final, lo que ahí mueve es la fe.
"Viene uno a pedir novio y sabemos que San Antonio lo cumple, por eso venimos, se comenta que es peligroso, sí, pero yo creo que sólo queda en eso porque a mi nunca me ha pasado nada", explica.
Lograr la fiesta, comenta por otro lado Martha Villegas, mientras prepara molotes cuya venta sirve a la iglesia para recaudar fondos, es al final la suma de muchas voluntades para que las cosas salgan bien.
"Es una fecha muy importante para la gente del barrio, para la gente de aquí, yo creo que para todos, es un total cambio lo que se vive hoy", dijo.
En su caso, recordó, ella llegó al Barrio de San Antonio buscando que su esposo dejara de ser “tremendo” y tan se le cumplió, que desde hace siete años colabora con algo a manera de manda.
Además de los novios, explica, el santo es conocido por milagros a personas con seres queridos desparecidos y son tantas las peticiones, que la imagen principal queda vestida por el resto del año con los listones coloridos.
Los festejos de este año se caracterizaron también por muestras de amor de habitantes de San Antonio hacia Miguel Díaz, un activista que hace poco murió y dedicó su vida a reivindicar la mala fama del barrio.
Entre la lucha libre, los juegos y el slam de un concierto de artistas de la zona, la fiesta pagana se vivió con cerveza y uno que otro consumo de mariguana.
Aunque el barrio es bravo, explica al respecto el organizador del festival musical Ismael Velázquez, al final la gente se une para olvidar sus problemas con herramientas pacíficas como la música.
"Ahí, es donde está el poder de la música, la música tiene esa magia de unir a las personas sin importar el entorno, aquí en esta carpa hay una vibra en la que no importan los problemas del exterior", dijo.