Sociedad
Para el Padre Tacho, Palmarito vive una reedición del caso Tlatlaya
Señala el párroco que los hechos son la consecuencia de un Ejército haciendo tareas de seguridad pública con prácticas violatorias y en impunidad
Anastacio Hidalgo Miramón, el Padre Tacho, párroco del templo de La Preciosa Sangre de Cristo, en Tehuacán, y representante de la llamada Teología Indígena, se refirió a las imágenes en video y las fotografías donde se implican a elementos del ejército en la ejecución de un civil en Palmarito Tochapan, como unareedición del caso de Tlatlaya, ahora en Puebla.
Las imágenes del operativo llevado a cabo contra huachicoleros, que quedaron grabados por una cámara de seguridad el pasado 3 de mayo, interrumpidas por los mismos militares que manipulan el dispositivo, dijo el sacerdote, son contundentes pruebas de la grave violación a los derechos humanos.
El Padre Tacho aseguró que, independientemente de las investigaciones que eventualmente se realicen, se vive la consecuencia de un Ejército haciendo tareas de seguridad pública y que pese a la condena de las prácticas violatorias ya ampliamente documentadas como Tlatlaya, éstas continúan perpetrándose en total impunidad.
“Es el Ejército en las calles. Se había advertido a lo largo y ancho del país de que el Ejército Mexicano ha desbordado la violencia, ellos no son policías. Rechazamos los asesinatos que además se hacen de hermano a hermano, pues los efectivos son gente del pueblo”, acotó.
El sacerdote recordó que Puebla y Tehuacán ganan en desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. Y por las imágenes difundidas también sumemos la experiencia del caso Tlatlaya, dijo.
En los videos queda explícito quienes son los responsables; no se ve agresión de las víctimas (a los militares) y terminan con un disparo en la cabeza, conocido como el tiro de gracia, explicó el sacerdote católico.
Aunque se dice que es un enfrentamiento, en realidad no existe evidencia de “delincuentes” perseguidos y sí se aprecian ejecuciones extrajudiciales que sólo de forma fortuita se conocen, pues estos hechos no están en informes oficiales, añadió.
Aseguró que la Sedena no ha aprendido la lección de junio de 2014 en Tlatlaya, donde al menos 15 de 22 personas fueron ejecutadas arbitrariamente por militares.