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Alumna de la BUAP desaparece al viajar en crucero por el Caribe
Sociedad
Su padre fue la última persona que habló con ella, fue el 19 de abril; ella le dijo que al llegar a la isla en el puerto de Kralendijk, iba a bajar con unos amigos, compañeros de trabajo y empleados del crucero
Paola Aroche y Mariano Serrano
“No nos vamos a quedar con los brazos cruzados”, dice la voz angustiada de unos padres desesperados por encontrar a su hija, Adriana Morales de Florencio, la estudiante de la BUAP que desapareció en la isla holandesa de Bonaire trabajando para un crucero.
La estudiante es alumna de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), en la licenciatura en Administración Turística. Era la segunda vez que salía en un intercambio académico para efectuar prácticas de campo.
Su padre fue la última persona que habló con ella. Fue el 19 de abril, en la víspera de la fatídica noticia de su desaparición. Ella le dijo que al llegar a la isla en el puerto de Kralendijk, iba a bajar con unos amigos, compañeros de trabajo y empleados del crucero "Navigator of the Seas", de la empresa Royal Caribbean, para recorrer el lugar y conocerlo.
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La joven de 23 años, estaba de buen ánimo, dijo el papá a la familia, terminada la conversación por WhatsApp.
La desaparición
El 23 de abril del 2017, la familia Morales de Florencio vivió un cambio radical en su casa ubicada en el municipio de Atlixco. Un mensaje por correo electrónico de la empresa Royal Caribbean trastocaría la paz y tranquilidad de padres y hermanos, al recibir la notificación de que Adriana Morales de Florencio estaba desaparecida.
Otra llamada de los amigos de la joven de 23 años, inquietó más a los integrantes de esta familia, al preguntar si la joven se había comunicado con ellos.
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Después de la noticia, la familia de Adriana comenzó una tortura psicológica por la desaparición de su hija, la falta de información, y la burocracia. A todo lo anterior se sumaron los problemas económicos.
Falta de apoyo de las autoridades
Luego de la desaparición de Adriana Morales de Florencio, los padres de la joven se encontraron con una serie de barreras.
En su desesperación, comenzaron a tocar puertas. Todas las que fueran necesarias. Hasta llegar a la oficina del gobernador Antonio Gali, en donde solicitaron una audiencia para pedirle ayuda y se pudieran hacer menos tediosos los trámites burocráticos de las visas y los pasaportes, así como los costos de los boletos de avión, ya que el problema los tomó por sorpresa.
Adriana de Florencio, madre de la joven desparecida, reveló que salió decepcionada de la oficina del Ejecutivo en donde la persona encargada, de quien dijo no querer recordar su nombre, les cerró el paso y les dio con la puerta en las narices con el argumento de que el gobernador no se encontraba y que regresaran más tarde.
Los padres de Adriana tienen que viajar de Atlixco a Puebla, posteriormente a la Ciudad de México, al Aeropuerto Internacional, para salir con destino a Miami en donde se tiene que hacer una escala para luego viajar a Bonaire, al puerto de Kralendijk, lugar en donde fue vista por última vez su hija.
La familia lamentó que hasta este momento, y en estas circunstancias, ninguna autoridad municipal y estatal, además de la BUAP, se haya puesto en contacto con ellos para apoyarlos.
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