Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Presentaron el libro Puebla: Crónica Gráfica, de Jesús Olguín, en la BUAP

Sergio Mastreta calificó al autor como un fotorreportero de la vieja guardia, con el ojo despierto y siempre en la calle, de los que consideraban que todo es noticia y así lo consignó.

Presentaron el libro Puebla: Crónica Gráfica, de Jesús Olguín, en la BUAP

Como "la ventana al pasado de un tiempo que no se ha ido", fue descrito el libro del fotoperiodista Jesús Olguín "Puebla: Crónica Gráfica de los años 80 y 90 del Siglo XX".

El periodista Sergio Mastreta y el académico Francisco Vélez Pliego coincidieron en que aquella narrativa retratada por el testigo de los conflictos sociales, la pobreza y la dignidad de quienes resisten, es un pretérito que sigue siendo en este estado.

Fue en el marco de la Feria Nacional del Libro de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), en el Aula Virtual del Complejo Cultural Universitario, donde se mostraron las desgarradoras imágenes captadas por la cámara de Jesús Olguín.

Allí están las profundas heridas de un obrero de la Volkswagen al que perros policías del gobierno del estado le atacaron durante una de las represiones más feroces contra trabajadores que defendían el sindicalismo independiente. También la mirada perdida y triste y, sin embargo, con un semblante de dignidad, de Rubén Sarabia "Simitrio" tras las rejas de la prisión en 1989, cuando fue detenido por la policía, también feroz, de Mariano Piña Olaya.

Sergio Mastreta leyó una de las tres crónicas que tenía preparada, dijo.

Narró lo que su colega gráfico retrató en esos formatos en blanco y negro. "Él es un fotorreportero de la vieja guardia, "con el ojo despierto" y "siempre en la calle", de los que consideraban que todo es noticia y así lo consignó. Testigo que no perdonó nada: al campesino con la quijada apretada mostrando el sombrero de su compañero caído, con las huellas de balas que finalmente acabaron con su vida, dan cuenta no sólo de un tiempo oscuro que no se ha ido, sino de una forma de hacer periodismo que ése sí, se ha ido diluyendo", dijo.

Mastreta fue explicando algunas de las 170 imágenes que constituyen el libro publicado por la editorial de la BUAP. Acontecimientos de hace un cuarto de siglo que explican la Puebla del 2017: los trabajadores de la Volkswagen en manifestaciones , conflictos laborales que explican hoy la llegada de la armadora de autos de lujo "Audi"; las movilizaciones impresionantes de la "28 de Octubre" y la independencia de los movimientos populares; que a la fecha suman 5 presos políticos, así como la más numerosa e increíble manifestación de amas de casa encabezada por el luchador social universitario Gumaro Amaro quien murió no mucho tiempo después, a 30 metros de su casa por un sicario pagado por el gobierno de Piña Olaya.

"El lente de Olguín también retrató la pobreza y la desigualdad extremas; el poder autoritario y la democracia que no se ha terminado de conseguir", dijo Mastreta.

Francisco Vélez, director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP se dijo conmovido por la narrativa visual y literaria propuesta por Olguín que retrató, como nadie, la miseria, el sufrimiento y la vileza de hace un cuarto de siglo, de una manera además estética.

"Son imágenes terribles y bellas", dijo a este medio señalando a una fotografía en blanco y negro de una hermosa pequeñita sentada al lado de un depósito de basura.

"Puso su lente en los acontecimientos clave que explican nuestro presente, pero lo hizo de una manera bella. La desigualdad social, la miseria de la vida política que son tan actuales, la puesta en evidencia de momentos que ahora se viven pero de manera más aguda"

"No ha cambiado nada, se han matizado formas, las desigualdades siguen siendo las mismas, la pobreza ha crecido, el regreso a las formas autoritarias que nunca se fueron, el quiebre del estado de derecho. Él fotoperiodista tal vez diga que habla de hace un cuarto de siglo atrás pero para mí está hablando de mi presente", dijo Vélez.

En breve entrevista antes de presentar su libro, Jesús Olguín confesó que su primer libro lo tomó por sorpresa primero a él. Aseguró que con su archivo a lado, un día pensó en contar las historias que sólo se contaba a sí mismo.

"Entonces di un salto mortal porque escogí las fotografías e hice una crónica. Eso es saltar al vacío sin una red", dijo visiblemente conmovido, al punto de las lágrimas.

Con este libro, Jesús Olguín festeja sus 50 años de periodista gráfico y reveló que no se había dado cuenta de la dimensión de su trayectoria hasta que concluyó la última entrega. "Apenas estoy disfrutando mi trabajo. Cuando volteas la cara, tu trayectoria te alcanza y puedes ver donde estuviste y que no hiciste bulto, no estorbaste, ayudaste a mirar al mundo cuando nadie más lo hacía, con tus propios recursos, sin comer y a veces sin dormir, congelaste una imagen que luego miles pudieron ver. Lo celebro ahora y me celebro también".

"Puebla no es el cordón umbilical de México pero sí es el laboratorio experimental del país, aquí sucede el génesis del cuándo dónde y por qué. Yo fui testigo de cómo en Puebla comenzó el desmantelamiento del sindicalismo a nivel nacional, que empieza con Volkswagen, después con el SUNTUAP, el gremio más avanzado, incluso superaba las prestaciones de otras grandes corporaciones y en derechos laborales. Lluego el ISSSTEP... y vi la vileza contra la "28 de Octubre", la sangre derramada sobre la que se edificó esta zona de Angelópolis, lágrimas y rabia de asesinatos impunes...lo mejor es que tenía mi cámara y la escuela italiana de los Paparazzis, que me acompañaron. Ahora celebro que mi vida no haya sido en vano, este es mi aporte de mi estar en este mundo", asentó.

Jesús Olguín Pascualli inició su carrera periodística como fotorreportero en 1964 en el Diario de Puebla. Fue fundador de Novedades Puebla, colaborador de El Universal, Revista Época, Filo Rojo, Proceso, Nexos, La Opinión de Puebla, EL Heraldo de Puebla, Cambio y ABC Puebla.