Sociedad
Inadmisible, la piratería genética contra el maíz, señala antropólogo
El lugar que ocupa el maíz en la cultura de México y sus raíces prehispánicas hacen impensable sustituirlo por un transgénico, asevera Julio Glockner
La “piratería genética” que impulsan las trasnacionales contra el maíz es inadmisible pues se trata de un cultivo milenario, la planta sagrada por excelencia en nuestro país, aseveró el antropólogo Julio Glockner Rossainz.
Al referirse a la intención de que se apruebe el cultivo del maíz transgénico en México, Glockner destacó el lugar que ocupa el maíz en la cosmovisión en México, la importancia milenaria de la planta que ha sido deidificada y cuya presencia en rituales permanece vigente a pesar del paso del tiempo.
En rueda de prensa con un grupo de especialistas que forman parte del grupo que emprendió una batalla legal contra el cultivo de maíz transgénico, próxima a resolverse, el antropólogo aseguró que las primeras investigaciones para establecer el proceso de domesticación de maíz ubicaron a Tehuacán como la zona de origen, según excavaciones en cuevas como la de San Marcos en donde se encontraron restos de mazorcas con 6 y 8 mil años de antigüedad.
Entre las primeras imágenes del maíz documentadas, destaca el Códice Borbónico, que muestra a la pareja primigenia Oxomoco y Cipactonal --- símil de Adán y Eva del Génesis-- ambos chamanes, en un acto adivinatorio tirando semillas de maíz.
Glockner Rossainz explicó que, en náhualt, el maíz toma el nombre derivado de Centéotl, dios mexica. El mito mesoamericano cuenta que el maíz se creó gracias a Centéolt, que se hundió en la tierra para crear vegetales que alimentaran al pueblo. Tras este hecho surgieron de la tierra el algodón, el hauzontle, la chía, el camote y el maíz, como expresión de su corporeidad.
La presencia del maíz en Cacaxtla ha sido representado con imágenes antropomórficas: rostros humanos conforman las semillas. “Hay actos curativos que se hacen con los granos de maíz; las semillas son considerados ojos que permiten ver las enfermedades de los pacientes y también son usados para actos adivinatorios, en una suerte de oráculo”, describió Glokcner.
La deidad del maíz no sólo se reporta en el mundo prehispánico pues se ha documentado su presencia en uno de los cuatro santuarios actuales más importantes del centro de México, el del Señor del Sacro Monte, en Amecameca, donde se venera una imagen de Cristo elaborada con pasta de maíz y cuya capilla se encuentra en una cueva donde se rendía culto a la Diosa del Agua.
El maíz es un ícono en lugares de rito, en Tepantitla, muy cercano a la Pirámide del Sol, existe un mural conocido como Tlalocan o el Paraíso de Tláloc --- formado por mazorcas--- imagen que se repite en Tonantzintla, cuyo templo tiene relieves de ángeles sobre maíces con huitlacoches.
En su exposición, Glockner llamó la atención sobre la permanencia del grano en ritos como el que se realiza en comunidades poblanas el 2 de febrero, Día de la Candelaria, ceremonia de bendición de las semillas con las que se inicia en el centro del país el ciclo agrícola.
En su trabajo documental se puede apreciar a los misioneros de temporal en una ceremonia en un cerro frente al Volcán Popocatépelt o en una cueva celebrando el ritual.
“La continuidad de la planta que representa el bienestar es tan actual como hace siglos. Es impensable insertar un transgénico en su lugar. La gravedad de este fenómeno debe dimensionarse, difundirse para advertir el peligro que representa”, alertó el antropólogo.