En el año de 1954, los fundadores de pan BIMBO, entre quien destaca Lorenzo Sertitje, buscaba incursionar en el mercado de la pastelería; pero no todo fueron éxitos en la empresa, ya que sus primeros intentos no funcionaron.

Fue el amor de padre que se combinó con la pasión de un empresario el que dio vida a una de las marcas más antiguas y exitosas de México.

La nueva marca de BIMBO enfocada en los pasteles se llamó Keik, para jugar con la palabra cake, que significa pastel en inglés.

La idea no funcionó, pero los directivos no se rindieron y siguieron adelante con la idea de vender pastelitos empaquetados.

Marinela, la hija de Lorenzo, tenía unos meses de haber nacido. El directivo pensó que la nueva marca necesitaba una imagen alegre y bonita, cómo la de su hija; por lo que decidió ponerle su nombre.

Para el año 1955, Keik cambió su nombre por Marinela y con ello llegaron los éxitos para esta nueva empresa. Con el cambio comenzaron a vender con más éxito pasteles de cumpleaños empacados con cajas de cerillos para prender las velitas.

Después se comercializaron rebanadas y pasteles de tamaño individual, los cuales se vendían por separado sin envoltura sobre papel encerado.

Con información de Terra

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