Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

Cultura

De París a Estrasburgo, un guiño a la historia alsaciana

Estrasburgo ha crecido enormemente desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, siendo la única ciudad francesa que puede comparar su nivel cultural con el de París

De París a Estrasburgo, un guiño a la historia alsaciana

El tren marca 284 kilómetros por hora y poco a poco te digo "hasta luego" desde mi corazón.

Estuve a punto de perderle y ni siquiera una compra de "último minuto" impidió que se te olvidara expresar: "Te quiero".

Desde el vagón número 16, asiento 21 con destino a París, mi hogar, he decidido escribir mis primeras líneas del año, pero sigo sin decidir un sujeto en específico.

¿París? ¿Estrasburgo? ¿Worms? ¿Mannheim? ¿Heidelberg? ¿Comida? ¿Vino? ¿Historia? ¿Cultura?

No porque Estrasburgo me parezca aburrido, al contrario, me es inmenso y tan sólo su historia me llevó un día entero recorrer su museo entendiendo que la división de clases ha existido desde hace siglos y que incluso antes era más dura.

El ser burgués significaba pagar impuestos y la ley claramente decía que había 6 clases sociales: primera, sirvientes y mujeres solteras; segunda, hombres solteros y campesinos; tercera, artesanos, burgueses, jardineros, valets municipales; cuarta, artesanos honorables, locatarios, notarios y agentes municipales; quinta, burgueses honorables y sus mujeres y hombres y, por último, los magistrados, nobles, abogados, consejeros de la ciudad y sus mujeres y hombres.

Hoy el mundo se divide en ricos y pobres y en absoluto es fácil, pero la blasfemia de los primeros disfrazada de filantropía, insultaría al mismo Lutero, aquel que se rebeló contra el poder papal de la antigua Roma y puso en jacque a toda una religión.

Lo insultaría al ver acciones disimuladas de solidaridad y fraternidad de la clase rica y una interminable guerra como la de Alepo.

De una belleza memorable, el más viejo barrio de la ciudad "La Petite France" al lado del Museo de Arte Moderno, la unión de lo antiguo con lo contemporáneo crea una fusión creatividad-melancolía para quienes gustamos de vivir el arte desde su esencia.

Las casas que datan del siglo XVI, están adornadas de acuerdo a las tradiciones de las fiestas del último tramo del año y su base de madera y arquitectura medieval te llevan a imaginar cómo eran esas grandes cenas de las familias estrasburguesas y los paseos sobre el río Rhín de dos enamorados a la luz de la luna.

La melancolía de recordar los besos del ser amado plagados de pasión, robados a la menor provocación por ese hombre de ojos castaños y cabello grisáceo.

El muro de Berlín es, para sorpresa mía, fuente de inspiración, cuando fue derribado y dio paso a un movimiento de artistas que se encuentran con su obra en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo (MAMCS).

Este es la otra cara de la ciudad que vio nacer al general Kléber.

El movimiento alternativo berlinés encabezado por Wolf Vostell, Maike Freess, Jörg Immeneorff, Georg Baselitz y A.R. Penck entre pinturas, esculturas y un juego de texturas y colores crearon una corriente "punk internacional".

Es un lenguaje plástico único inspirado en la cultura popular del graffiti, música rock y "cómics".

En un edificio ultra-moderno y un enorme vitral de colores, el museo es un espacio que también da cabida a los consagrados como Jacques Émile, Auguste Renoir, Paul Gauguin, Charles Louis, Maurice Eliot, Jean Arp, Victor Brauner, Auguste Rodin y el magnánimo Gustave Doré.

Estrasburgo ha crecido enormemente desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, siendo la única ciudad francesa que puede comparar su nivel cultural con el de París, ya que posee la Ópera de Rhin, su Biblioteca Nacional y Universitaria y el enorme Teatro Nacional de la ciudad

Pronto regresaré a una formación en el Parlamento Europeo sobre flujos migratorios y entonces me sentaré en el salón Léo Schnug, en la misma mesa en Maison Kammerzell, para degustar una vez más Fricassée de Poulet façon « Coq au Riesling » y un buen vino blanco alsáceo.