Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

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Sembradores de amapola no son pecadores, son gente con necesidad: Obispo

Salvador Rangel afirma que las cosas serían muy distintas si los sembradores de amapola tuvieran acceso a educación y centros de salud

Sembradores de amapola no son pecadores, son gente con necesidad: Obispo

El obispo de la diócesis de Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza, aseguró que las personas que siembran la amapola en la sierra o en la montaña de Tlapa son campesinos que no tienen otra opción para sobrevivir.

Para el jerarca católico los campesinos no son narcotraficantes, pues el abandono del gobierno los ha sumido en la pobreza y en el abandono.

Salvador Rangel afirma que las cosas serían muy distintas si los sembradores de amapola tuvieran acceso a educación, infraestructura carretera, centros de salud y hospitales.

En las visitas evangélicas que ha realizado a esas zonas marginadas ha visto que los campesinos sufren en cuerpo y alma, pues viven aisladas como animales en un corral.

En una entrevista de Vania Pigeonutt que publica el diario El Universal, el obispo indica que la iglesia no debe condena a los sembradores de amapola, pues la mayoría lo hace por falta de opciones.

La gente que cultiva amapola son de las personas más marginadas del estado y del país. Ellos llevan un complejo de culpa porque cuando rallan el bulbo de la flor, al contacto con el aire, se vuelve negro. Toda la gente que ralla amapola trae las manos negras y se le caen las uñas. Pero son campesinos que siembran la flor, no narcotraficantes”.

A continuación reproducimos la entrevista que Vania Pigeonutt le realizó al obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza.

La sierra es el eslabón más débil de la heroína. Los que siembran están medio esclavizados, reciben un mínimo beneficio y la cultivan para vivir”, considera el obispo.

¿Culpa al gobierno por la falta de respuesta en las comunidades?

El gobierno los ha abandonado en su mayoría, esa gente como no tiene otra opción, se dedica a esta actividad. Si el gobierno invirtiera un poquito más en la sierra o en la montaña de Tlapa, o también se vigilara un poco más la educación, invirtiera en infraestructura carretera, en centros de salud, hospitales, sería distinto.

Pero están empleando recursos del pueblo en atacarlos, en erradicar la amapola, esos recursos deberían aplicarse en educación y cultura, porque se acrecienta el rencor contra las instituciones: si quitan el cultivo de la amapola y no dan otra opción, harían otro movimiento, si les quitan eso, ¿de qué los va a mantener el gobierno?, el hambre es la madre de todas las guerras.

¿La solución está en la regulación de la siembra de la flor?

Es una posibilidad que he hablado con el gobernador Héctor Astudillo. De legalizar los cultivos y utilizarlos con fines medicinales. Los laboratorios Bayer, desde 1980, produjeron medicina con la famosa heroína. No sé qué tan posible sea que de la amapola pudieran sacar la morfina; la utilizan en varias operaciones, todo tipo de dolores, pero si la amapola se pudiera convertir en medicina, estoy de acuerdo en la legalización para ayudar a los campesinos y ya no se penalice el cultivo.

Que haya un estudio de factibilidad, que el gobierno invierta en un análisis de viabilidad.

¿Es legal quitarles el pan de la boca a esas personas? Estaría a favor de que el Ejército dejara de fumigar hasta que haya otra opción para los cultivadores de amapola. Les quita la comida de la boca, la tortilla, ¿qué están provocando con esto? ¡Matarlos de hambre! ¡Qué vean qué opciones les están dando!”.

¿Los campesinos son pecadores por sembrar amapola?

Esas personas sufren de cuerpo y alma. Viven aisladas como si fueran animalitos en un corral; siento mucha compasión porque la conciencia en ellos está de salir adelante. Yo les he aconsejado que no secuestren, que no hagan levantones, que hagan el bien, que no asesinen. La conciencia de que son marginadas, yo como obispo, la debo de tener y los debo comprender.

¿No considera en este tiempo que el narcotráfico está impidiendo el trabajo de cultivar y puede representar un riesgo mayor si el gobierno no hace algo?

La otra realidad que nos tenemos que dar cuenta es que donde controlan los grupos, vamos a decir de narcotraficantes, es donde está más tranquilo. Ese rumbo de Colotlipa (Quechultenango) es donde está la gente más tranquila, más segura. Pero esos grupos han sustituido la autoridad de esos lugares. Se podría decir que cuando hay control es más tranquilo.

Crédito de la foto www.eluniversal.com.mx

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