Directivos de la Fundación “Mary Street Jenkins” se negaron a emitir comentarios sobre la denuncia que el expatrono Guillermo Jenkins de Landa presentó en marzo pasado por la “donación” de 720 millones de dólares a su par “Bienestar para la Filantropía”.

De igual manera, tampoco fue posible contactar a los integrantes de la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada en Puebla, organismo desconcentrado de la administración estatal, ante quien se presentó la acusación.

e-consulta se comunicó este martes y miércoles a las oficinas de la Fundación, ubicadas en el centro comercial El Triángulo, y solicitó una entrevista con Fabiola Soto Castro y Edmundo Bautista Salazar, quienes fungen como contralora y director administrativo.

En primera instancia, los encargados de la oficina refirieron que Soto Castro se encontraba en una reunión, mientras que Bautista Salazarestaba de vacaciones, por lo que pidieron llamar más tarde.

Horas después, el personal a cargo indicó que la contralora no podría atender la llamada y que pidió que este medio de comunicación llamara “otro día”.

Respecto a la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada en Puebla, no fue posible ubicar a alguno de sus miembros.

La denuncia presentada por Jenkins de Landa advierte que los actuales patronos de Mary Street Jenkins donaron 720 millones de dólares a la Fundación “Bienestar para la Filantropía”, cantidad que constituye todo el patrimonio del organismo afectado, el cual tiene carácter de “intocable”.

Según se asienta en el documento, la donación “desvía” y “expatria” casi todo el patrimonio de la Fundación “Jenkins” al extranjero, lo que ocasionó que la asociación se quedara “literalmente en la calle”.

Sin embargo en diciembre de 2014, el domicilio civil y residencia fiscal fue cambiada a la ciudad de Bridgetown, en la mancomunidad de Barbados, en el Caribe.

Según la acusación, la operación fue amparada por los entonces miembros de la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada.