Será Volkswagen de México la punta de lanza para que el consorcio automotriz logre recuperar la imagen y las ventas trastocadas tras el escándalo ambiental en que se vio sumergido en septiembre pasado. Para ello, expuso a sus concesionarios la necesidad de ponerse una meta conjunta: aumentar en 18% sus ventas durante el presente año.

Este esquema es denominado “Plan México” y se expuso a la red de distribuidores que la prioridad será la venta de unidades Golf, Beetle y principalmente del Jetta en sus diversas versiones; tan sólo de este último modelo se pretende la comercialización de 60 mil unidades de aquí a diciembre.

Tal planteamiento se hizo a los concesionarios de la armadora germana con el fin de lograr que las ventas de unidades crezcan de manera significativa, e incluso se sabe que –al menos por el momento- el precio del Jetta, que será el vehículo más impulsado, se mantendrá en el mismo monto que el año pasado.

Todo esto se da luego que en septiembre pasado Volkswagen enfrentó un gran escándalo internacional porque en Estados Unidos se descubrió el presunto uso de un software ilegal que alteraba los informes de emisiones de gases contaminantes de sus unidades a diesel e infringía las leyes de dicho país.

De hecho, en Estados Unidos las ventas de unidades cayeron en cerca de 7% durante enero del presente año, y las del Jetta bajaron 18.5% en 2015, al venderse 131 mil 109, mientras que las del Beetle cayeron 22.3%, con 22 mil 667.

De acuerdo con la información que ha trascendido de una reunión de directivos de Volkswagen con sus distribuidores, “el foco principal es aprovechar la capacidad sobrada de la planta de México de lo que es Golf, que es un producto complicado de vender porque el ‘hatchback’ casi no se vende; el Beetle, también es difícil de vender porque es un coche dos puertas y no es sedán; y en el Jetta quieren incrementar la venta”.