Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Duele agresión en Chalchihuapan: Comité de Presos Políticos

Condena la respuesta contra la libre manifestación y exige al gobernador Rafael Moreno Valle dar cumplimiento a las recomendaciones

El Comité para la Libertad de los Presos Políticos y Contra la Represión Social en Puebla se pronunció por la tragedia ocurrida el pasado 9 de julio de 2014 en San Bernardino Chalchihuapan, condenó la respuesta gubernamental contra la libre manifestación y exigió al gobernador Rafael Moreno Valle dar cumplimiento a las recomendaciones de la CNDH, así como detener la represión que se ha convertido en una práctica común durante su gobierno.

“Duele de las agresiones a una comunidad que solo pedía la restitución de un derecho”, asentó el Comité en un comunicado en el que difundió los hechos y concluyó que “un gobierno cerrado al diálogo no verá otra salida que no sea la generación y el aval de prácticas autoritarias que se vuelven cotidianas en el ejercicio del poder”.

“El 9 de julio de 2014, hombres de la comunidad de San Bernardino Chalchihuapan se enfrentaron a la policía estatal, hecho derivado del cierre de la autopista Atlixco-Puebla; como medida de presión al gobierno estatal, al cual solicitaban la restitución del servicio prestado por el Registro Civil.

Previamente en el mes de mayo de ese año, se había aprobado la “Ley para Proteger los Derechos Humanos y Regular el Uso Legítimo de la Fuerza Pública” simplificada como “Ley Bala”, propuesta por el gobernador Rafael Moreno Valle el 7 de mayo y aprobada por el Congreso el día 19 del mismo mes, que para ese momento enunciaba el uso de la fuerza en cuatro rubros que serían ejecutados de forma gradual y ascendente, siendo el tercero la utilización de armas incapacitantes no letales y el cuarto, el uso de armas de fuego o de fuerza letal, únicamente en el caso de legítima defensa de la vida o para evitar afectaciones a la integridad física graves, en ambos casos de la propia o de terceros.

En días posteriores se eliminó el último punto debido a la fuerte crítica social.

Ese día, el 9 de julio, en el marco del enfrentamiento, el niño José Luis Alberto Tehuatle Tamayo había salido de la secundaria y caminaba rumbo a su casa en compañía de su madre cuando fue alcanzado por un proyectil que le impactó en el cráneo, como consecuencia de ello en días posteriores perdió la vida. La versión oficial del gobierno del estado en todo momento fue que la víctima había perecido como consecuencia de la onda expansiva de un cohetón lanzado por los propios pobladores.

No fue sino hasta la intervención de la CNDH y su señalamiento que el niño había sido impactado por uno de los 63 proyectiles disparados, cuando el gobierno estatal sin más opción, reconoció lo realmente ocurrido.

Este hecho ilustra la falta de sensibilidad política, el nulo respeto a la vida, así como la capacidad de manipulación de las instituciones con tal de sostener una versión oficial que el Estado mismo sabía era una mentira, el dolo en el intento de negociación con la madre del menor; y por último, la falta de ética y responsabilidad política, pues pese a las recomendaciones emitidas por la CNDH, la respuesta del gobierno estatal fue una nueva ola de aprehensiones contra de algunos de los pobladores de Chalchihuapan, entre ellos su presidente auxiliar Jairo Javier Montes Bautista.

Otra víctima mortal es Antonio Víctor Montes Contreras, quien fue aprehendido y posteriormente liberado, quien a decir de sus familiares, tras su liberación sufrió depresión, además del quebranto de su salud, que finalmente lo condujo a su muerte, acaecida el 3 de febrero de este año.

Otros afectados por la violenta represión fueron:

Hugo Jiménez Varela, joven padre de 25 años que venía de una junta en la primaria de su hija, buscando protegerla a ella y a su esposa, fue atacado por un policía que al dispararle le hizo perder un ojo.

Martín Romero Montes de 65 años, iba en camino para recoger a sus nietos a la secundaria y fue herido en el pómulo izquierdo lo que le hizo perder parte de la mandíbula, la lengua y por tanto el habla, hoy día es alimentado con ayuda de un popote.

Gilberto Varela de 16 años, participó en el bloqueo y un objeto le impactó la mano perdiendo sensibilidad en la misma.

Vicente Tecalero de 21 años, también participante, fue golpeado en la cabeza por un objeto que no alcanzó a distinguir y perdió audición.

Filemón Pacio, un objeto que se impactó en su oreja y solo le dejó pólvora como residuo le hizo perder audición, de igual forma una bala de goma impactó sobre su caja toráxica.

Juan Xelhua Ocotl, un objeto impacto en su ojo derecho, lo que originó que hasta la fecha no pueda ver bien”.