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Misión de caminar juntos y decididos hacia donde nadie quiere ir, reflexión del ENJUVI 2015
Después de tres días de reflexiones colectivas, conferencias, oración y convivencias entre jóvenes de distintas entidades de México, así como de grupos ignacianos representativos de países como Brasil, Colombia y Perú, concluyó el Encuentro Nacional Juvenil Ignaciano (ENJUVI) que se llevó a cabo en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana Puebla, en la que se reunieron más de 550 personas para hablar de los retos sociales que enfrenta México y el mundo. Tras este análisis que tuvo como tema central la Encarnación, se emitió la siguiente declaratoria:
Hace un año nos reuníamos para reflexionar juntos cómo actuar en discernimiento con algunas pistas: construir puentes de esperanza y ser contemplativos en la acción. Nos movía como nos sigue moviendo ahora la realidad, con preguntas pero también con respuestas compartidas. La sed de más, nuestra insatisfacción constante con las realidades que nos lastiman, nos llevó a hacer algo diferente como red: el itinerario de Encarnación.
Nos planteamos hacer un alto en nuestros grupos para mirar el mundo juntos y juntas, para mirar la realidad con Dios, para experimentar la Encarnación en las distintas realidades a las que nos acercamos, y para recibir la invitación a dar nuestro sí, inspirados en María: el primer sí. A lo largo de nuestros itinerarios pedimos gracia para ordenar todas nuestras intenciones, acciones y operaciones para un mayor servicio y alabanza. Y se nos fue concedido, con asombro y gratuidad. Aquí estamos, jóvenes latinoamericanos que queremos hacer redención, movidos por el conocimiento interno de quien se ha hecho carne por nosotros para más amarle y seguirle.
Nuestro corazón se ha venido transformando desde las experiencias de Encarnación, éstas nos tocaron profundamente. Nos dejamos afectar para vivir la Encarnación: sintiendo, acercándonos, palpando, sanando y levantándonos a una vida nueva. Hicimos verdad y asumimos lo que vivimos; dejamos de ser “yo” y comenzamos a ser nosotros; los que estaban lejos ahora están cerca. Vendedores ambulantes, migrantes, obreros, mujeres violentadas, niñas y niños en situación de calle, vecinos antes desconocidos, prostitutas e hijas e hijos de ellas, limpiaparabrisas; todos ellos, otros y otras, somos nosotros.
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En este encuentro, en el que nos hemos visto a los ojos y nuestro corazón se ha encendido, nos sentimos invitados a dar un siguiente paso como jóvenes. Queremos hacer redención, redimir nuestra realidad, liberar, humanizar, rescatarnos. Y pretendemos hacerlo desde dentro y desde abajo, comprometidos porque nos sentimos llamados a cambiar el mundo, cada uno en su camino pero acompañados y en comunidad. Porque cambiar el mundo es hacer redención.
Hoy, “después de tanto tiempo y tanta tempestad”, en una sola voz le decimos sí a la construcción del Reino, sí a la esperanza y no al desánimo, sí a salvar y no a condenar; le decimos sí a enderezar lo torcido. ¿A qué más le decimos sí?
Caminemos juntos, hermanados, decididos; hacia donde nadie quiere ir, con Cristo “no hay fronteras, no hay confines”; con el corazón en la mano, siempre abierto y libre. Caminemos agradecidos, en compañía, contemplando a Dios en la realidad y firmes con mirada tierna. Seamos carne y hagamos redención hoy, aquí y ahora.
Cabe destacar que durante los tres días del ENJUVI los participantes estuvieron acompañados por varios integrantes de la comunidad jesuita del país, así como por miembros de la Red Ignaciana de Acompañamiento. Los jóvenes reunidos tuvieron oportunidad de reflexionar junto con jesuitas como Hernán Quezada García, director de Vocaciones Jesuitas en México; Paulo Valencia Valdivia, director de Vocaciones Jesuitas en Perú; Luis García Orso, quien reside en Roma, en el Colegio Pío Latino Americano; y David Fernández Dávalos, rector de la IBERO Ciudad de México, entre otros. También participaron en el encuentro el Arzobispo de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, y el Provincial de los jesuitas en México, Francisco Magaña Aviña.