Sociedad
Pese a ser vistoso, difunden poco el retablo de la Puerta del Perdón
Los artesanos buscan, recogen y traen el bejuco de las colindancias con Veracruz y la cucharilla de la región de Libres
Año con año, artesanos de Atempan Puebla hacen un regalo especial a Puebla para la Procesión del Viernes Santo: un hermoso retablo que enmarca el altar montado en el atrio de la Catedral Poblana.
Su labor, poco difundida a pesar de su vistosidad, es una extensión de las obras de arte que se realizan en las comunidades de la Sierra Norte con motivo de las conmemoraciones de Semana Santa.
Este altar, que cubre por completo la Puerta del Perdón de la Basílica Catedral, fue montado este año el pasado 26 de marzo. Desde las 6:30 de la mañana de ese día, 15 artesanos de Atempan llegaron a la capital poblana a comenzar su trabajo, totalmente manual. Armarlo les llevó cerca de siete horas.
Así lo explicó Juan Manuel Aguirre Langle, miembro del Comité de la Procesión del Viernes Santo, quien abundó que son los mismos artesanos quienes buscan, recogen y traen el material que consiste en bejuco de las colindancias con Veracruz y cucharilla de la región de Libres.
“La parte blanca es cucharilla, es como una prima hermana de la cebolla, crece hacia adentro, enterrada, es recogida en la zona de Libres, que antes era conocida como San Juan de los Llanos”.
Un retablo sin pegamento
En todo el retablo, agregó, no existe nada de pegamento, todas las figuras se hacen tejiendo el material y de acuerdo con el diseño que los mismos habitantes de la Sierra Norte escogen.
Aguirre Langle manifestó que este tipo de retablo fue visto hace unos años en la Parroquia de Analco y se quiso rescatar con motivo de la Procesión del Viernes Santo. “Le pedimos permiso al padre de Analco de que más personas lo vieran y lo hicieran aquí” y por ello ahora luce en Catedral.
Expresó que la elaboración de este tipo de retablos es una tradición familiar, pues incluso aquí vienen a hacerlo abuelos, padres e hijos. Sin embargo, el material con que se hacen comienza a escasear y cuesta trabajo encontrarlo.
La donación de este retablo se debe a Gabriel Reyes Cardoso, quien es oriundo de la Sierra Norte y quien contribuye así a que la tradición de armarlo, ahora en el atrio de Catedral, continúe.