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Seguridad
Maltrato, discriminación, amenazas, golpes y hasta explotación sexual padecen reclusas en los penales de Puebla, según lo halló la CNDH
“La vida aquí no es linda”, asegura Leslie, una ex sexoservidora internada en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel, acusada de explotar sexualmente a menores de edad. En sus primeros días en la prisión, se dio cuenta de los malos tratos, humillación y discriminación que tendría que enfrentar a diario.
“¿Por qué trabajas en eso?”- le preguntó el juez después de leerle su declaración. Ella respondió: “Tengo dos hijos, soy madre soltera y también mantengo a mi mamá y ayudo a mi papá y hermana, a veces”.
“¿Y tú por qué trabajas en eso?- le preguntó dirigiéndose a Saraí, su amiga. “Porque mantengo a mis hermanitos”, fue la respuesta de la chica, pero el juez inmediatamente sacó una conclusión de ella y le dijo: “A ella le creo y la entiendo porque es madre soltera, pero tú seguro lo haces por drogas”.
El maltrato, las humillaciones, discriminación, amenazas y golpes son parte de las violaciones a los derechos humanos de las reclusas en los penales de Puebla, Tehuacán y Cholula, según el reciente “Informe Especial sobre las Mujeres Internas en los Centros de Reclusión de la República Mexicana”, elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
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El análisis también resalta que dichos centros no cuentan con la adecuada separación entre hombres y mujeres ni tampoco tienen el personal técnico específico para atender las necesidades de las internas, por lo que dificultan las condiciones de vida digna y segura, así como de situaciones que vulneran sus derechos humanos y los de sus hijos que permanecen con ellas.
El maltrato, una constante
De acuerdo con el reporte, en el rubro de trato digno, el Cereso de San Miguel fue el que tuvo más quejas por golpes, amenazas, humillaciones y discriminación hacia las prisioneras.
En el caso del Cereso de Tehuacán, el personal de custodia fue acusado de humillaciones y discriminación, mientras que en el penal de Cholula las internas mencionaron recibir humillaciones.
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“La gente que trabaja para la institución es convenenciera. No digo que todos, pero hasta ahorita no he visto o contrario”, expresa Leslie, quien afirma que las autoridades del penal de Puebla sólo tratan bien a sus internas favoritas o a quienes tienen dinero para pagar cuotas a cambio de recibir privilegios.
Hacinamiento e instalaciones deficientes
El documento destaca que los Ceresos de Puebla y Cholula tienen problemas de sobrepoblación en un 51.06 por ciento y en un 81.48 por ciento, respectivamente, en especial en los dormitorios.
Debido al hacinamiento, en estos reclusorios no existe una separación de las internas por situación jurídica ni clasificación. La cárcel de Tehuacán presenta esta misma dificultad, pese a que no tiene sobrepoblación.
Además, en Cholula tampoco hay una estricta separación entre hombres y mujeres, pues, por ejemplo los internos distribuyen los alimentos en el área femenil.
Lo anterior genera que las reclusas compartan algunas áreas con los varones y, a ello se le suma que, durante las visitas del personal de CNDH, se observaron en los tres Ceresos deficientes condiciones en las instalaciones, la ventilación e iluminación natural y/o artificial, de las estancias, así como de higiene y presencia de fauna nociva, como cucarachas, chinches, ratas o moscas.
Falta de personal técnico e irregularidades en el servicio médico
El análisis resalta que en estos centros penitenciarios no existen programas contra las adicciones ni para el tratamiento de desintoxicación, aunado a que necesitan personal técnico exclusivo para las internas, como médicos pediatras para sus hijos y ginecólogos.
La población femenil es atendida por los médicos generales del área varonil. Además, los medicamentos son insuficientes y no se les imparten cursos de planificación familiar ni se les proporcionan anticonceptivos.
Leslie relata que en una ocasión las dejaron sin agua hasta las siete y media de la noche. “Me enfermé y me sacaron hasta que le dije la custodia: ‘¿Qué me van a sacar hasta que ya esté muy mal o me muera?’. Esas fueron las palabras clave para que me llevaran a la enfermería, pero no sirvió de nada. La doctora no me ayudó en lo más mínimo, pues mi gastritis se reía del medicamento.”
Un caso similar sufrió la interna María de los Ángeles Gálvez Arriola, sentenciada por homicidio a 30 años de prisión en Tehuacán, donde se enfermó de cáncer y los médicos la desahuciaron. Ya no podía valerse por sí misma, no podía caminar, usaba pañales y fuertes dosis de drogas para los dolores.
Maricruz Carrera, familiar de la acusada, consideró que la enfermedad se le complicó por los cuidados inapropiados que tuvo en la prisión, pues no cuenta con los medicamentos ni los médicos especialistas para atender a internos con estos padecimientos.
Tras la publicación de esta noticia, las autoridades permitieron que María de los Ángeles fuera trasladada al Hospital de la Mujer y los familiares de la persona- que presumiblemente había asesinado- le otorgaron el perdón.
Reconocen que existe prostitución en San Miguel
Entre otras irregularidades, las internas de San Miguel denunciaron que existe prostitución en el interior y anomalías en la imposición de las sanciones disciplinarias, como aislamiento hasta por 30 días, restricción de visita familiar e íntima y comunicación telefónica.
En este Cereso, que es el único que permite a las internas cuidar a sus hijos hasta los 3 años de edad, tampoco se brindan los servicios de guardería y educación básica; los menores no reciben alimentación especial y en general los alimentos que se les dan a las internas es malo.
En el análisis, la CNDH considera que “el hecho de que el número de mujeres privadas de la libertad por la comisión de conductas delictivas sea menor que el de los hombres, no justifica la deficiencia de una perspectiva de género, por lo que la infraestructura, organización y el funcionamiento de los establecimientos de reclusión gira preponderantemente, alrededor de las necesidades de los varones.”
“Es necesario señalar que durante los últimos años el número de mujeres en prisión se ha incrementado, sin que exista un cambio sustancial en las políticas públicas en la materia, a efecto de proporcionar mejores medios para garantizarles condiciones de estancia digna”.
Por ello, la Comisión planteó en su informe 22 propuestas, en las que pide a las autoridades federales y estatales tomar las medidas pertinentes e implementar acciones para garantizar el respeto a los derechos humanos de las reclusas.
Es preciso aclarar que el testimonio de Leslie fue proporcionado por la Fundación Amparo Serrano, en Puebla, la cual –mediante talleres de literatura- impulsa a las mujeres a escribir su autobiografía, entre ellas a las mujeres de las cárceles del país.