Economía
Barreras gubernamentales frenan a emprendedoras poblanas
Edith Sánchez, directora de Izcalli, shampoo, asegura que el apoyo del Estado dista mucho de las historias de éxito que promocionan
Barreras institucionales y falta de financiamiento siguen siendo un freno para las emprendedoras poblanas, asegura Edith Sánchez Brindis, directora de la marca Izcalli, shampoo que hoy se comercializa en dos diferentes estados del país.
Hecho con base en chile jalapeño, derivado de una receta familiar y famoso por provocar y estimular el crecimiento de cabello, incluso en personas de más de 70 años, el producto aún no tiene la presencia que Sánchez esperaría, dado el tiempo y esfuerzo invertido.
Entrevistada a propósito del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, dedicado este año a combatir todas las violencias, incluida la económica que sufre la población femenina, Edith narró su experiencia como productora artesanal y reveló que ha sido un camino cuesta arriba en un sistema comercial feroz.
Para la también cantante de blues, el apoyo real al emprendimiento en el estado dista mucho de las historias de éxito que promocionan entidades gubernamentales, pues el acompañamiento y la estrategia real para insertarse en el mercado no permea todavía entre las productoras, pese al reconocimiento de que las mujeres son una fuerza económica en el mundo.
“En realidad, la productividad femenina sigue afrontando muy superiores obstáculos, pero no sólo de género, sino de clase social, yo no pude tener apoyos porque no tenía una empresa con infraestructura, soy artesana y no pude competir con las grandes empresas”, dijo.
Edith asistió al concurso Rendrus de la Secretaria de Desarrollo Rural, en el que afirma, existe favoritismo para el apoyo financiero a empresas.
“Antes, la selección de microempresarios se hacía de manera detallada, para que en el censo estuvieran quienes de verdad lo necesitaban. Actualmente, los artesanos son obligados a competir con empresas con infraestructura —como la Morena—, el concurso para una mujer que no tiene capital se vuelve una farsa”, explicó.
En 2008, la Secretaría de Desarrollo Rural invita a Edith a asistir a la Expo Internacional en Chiapas. En la mesa de negocios de Francia, el shampoo resulta un éxito, sin embargo por no tener la infraestructura y por la falta de requisitos como del código arancelario, perdió el apoyo a su pequeña empresa.
“Si hubiéramos sabido todos los requisitos antes de ir para conseguir apoyo, la asistencia no hubiera resultado inútil. Nos falta verdadera orientación”, asegura.
Fórmula exitosa de la abuela
La fórmula del shampoo se la dio su abuela y la mejor promoción resultó ser la propia cabellera de Edith, que le permitió vender desde 1991 pequeñas porciones a amigos, vecinos y tiendas comprometidas con la ecología y la artesanía.
En 1998 Edith soñó que creaba una empresa, pero la idea la puso en práctica hasta 2003, cuando empezó el peregrinaje con la SDR, sin resultados.
Fue hasta que en 2011, en una incubadora social del Tecnológico de Monterrey, que recibió el verdadero apoyo para elaborar el plan de negocios y llevarlos a la práctica.
“Hasta ese momento me di cuenta de todo lo que requería como empresa y lo puse en práctica”, recuerda.
Desde entonces, logró acomodar su producto en Mexicali, el Distrito Federal, en Coyoacán y Tlaxcala, y ha aumentado sus puntos de venta, ya no sólo en tiendas naturistas pequeñas.
Mujeres, sector sin capital
La mayoría de emprendedoras se ubica en el sector no agropecuario, porque no tienen acceso a tierra y por eso la mayor parte está en las zonas más urbanizadas, reporta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que apunta que la falta de capital es la mayor evidencia de violencia económica de género ostensible hasta estos días.
Sin embargo, en las zonas urbanizadas la inserción de las mujeres a la vida económica y al capital, son todavía un pendiente que los gobiernos deben atender.
Los emprendedores representan 5 por ciento de la población económicamente activa (PEA) y las mujeres apenas son 2,4 por ciento de quienes operan en el sector, según el Banco Mundial. En total, las mujeres representan 46 por ciento de la PEA, que es de 50 millones de personas.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que 7 de los 19 millones de hogares tienen al frente sólo a una mujer, en un país de casi 117 millones de habitantes.