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Sociedad
En un informe especial el organismo señala que hay escasez de alimentos e instalaciones insalubres e insuficientes
Castigos excesivos, falta de atención diferenciada para mujeres, escasez de alimentos e instalaciones insalubres e insuficientes, se registran en el Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes de Puebla (CIEPA), según lo determinó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
Así lo determinó el organismo en su Informe especial sobre los Centros de Tratamiento Interno para adolescentes que infringen las leyes penales que dependen de los gobiernos estatales y del Distrito Federal en la República Mexicana.
Durante las inspecciones hechas en 2014 también se detectaron restricciones para las visitas familiares, inexistencia de una adecuada separación de las áreas de hombres y mujeres, además de que tampoco se brinda tratamiento para las adicciones.
Violaciones a derechos humanos
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Uno de los primeros puntos que hizo notar la CNDH es que en el centro de internamiento para adolescentes de Puebla existen tratos crueles, inhumanos y degradantes. Situaciones similares se observaron en otros 36 centros en el país.
Los jóvenes refirieron que son maltratados de manera física y sicológica, pues los encargados los golpean, insultan y amenazan, además de que los hacen permanecer en posturas forzadas o con esposas por tiempos prolongados.
También se reportó el uso de gas pimienta, vendas en los ojos, encierros sin ropa o en celdas insalubres, así como la privación de agua y alimentos.
Otra cuestión que resaltó la comisión es que en 25 sitios de reclusión, incluido el de Puebla, se observó mala calidad e insuficiente cantidad de alimentos proporcionados a los internos, así como falta de higiene durante su elaboración.
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Instalaciones deplorables
El CIEPA está dentro de los 47 centros cuyas instalaciones no reúnen las condiciones para garantizar una estancia digna, ya que no hay suficientes camas, colchones, inodoros, lavabos y regaderas. Tampoco hay puertas en los sanitarios o vidrios en algunas ventanas.
La CNDH resaltó que hace falta mantenimiento en gran parte de los inmuebles y servicios, pues se detectaron paredes con grietas y muebles de servicios sanitarios rotos, además de instalaciones eléctricas improvisadas y cables expuestos.
El deterioro de los inmuebles además de generar riesgos para los internos propicia la fauna nociva como cucarachas, ratas y arañas.
Aunado a esta situación, el centro de tratamiento interno de Puebla, como otros 42, carece de áreas necesarias para su adecuado funcionamiento, entre las cuales se encuentran las de visita familiar, cocina, comedores, talleres, aulas, biblioteca e instalaciones deportivas.
Hay condiciones de desigualdad
El de Puebla es uno de los 36 centros mixtos donde persiste un trato diferente entre hombres y mujeres. La comisión de derechos humanos descubrió que a ellas se les restringen ciertas actividades o servicios.
Asimismo las adolescentes no reciben atención médica especializada para los padecimientos propios de su sexo, ni tienen locutorios, comedores, talleres, aulas, biblioteca, patios y personal técnico, además de áreas deportivas, médica y de visita familiar propias, por lo cual tienen compartir estos servicios con los varones.
Se constató de igual forma que en 13 centros, donde está el de la entidad, que no existen adaptaciones para facilitar el acceso y salida de personas con discapacidad física.
Existen sanciones excesivas
La CNDH también dio a conocer que en Puebla y en otros 44 establecimientos hubo irregularidades en la aplicación de los correctivos disciplinarios, debido a que se imponen sanciones en régimen de aislamiento por lapsos excesivos y sin recibir atención de las áreas técnicas, además se restringe la visita familiar, las comunicaciones telefónicas y el acceso a las actividades relacionadas con los programas individualizados de ejecución.
De igual forma no se respeta el derecho de audiencia, no se elabora una resolución escrita al respecto y no se notifican por la misma vía o no se informa su duración.
El CIEPA carece de reglamento interno y manuales donde se precisen en forma detallada los procedimientos que regulan cada uno de los aspectos de la vida diaria y la administración de esos lugares.
Tampoco hay programas contra las adicciones y tratamientos para la desintoxicación de adolescentes.
Durante febrero y marzo de 2014 la CNDH, de manera conjunta con las autoridades estatales, visitó 56 centros para adolescentes infractores en 31 entidades federativas para examinar, desde su ingreso y permanencia, el trato y las condiciones de detención.
De los 56 centros que se encuentran en funcionamiento en el país, 15 son varoniles, 37 son mixtos, y únicamente cuatro son exclusivos para mujeres.
En conjunto, la capacidad instalada es de 8 mil 728 espacios, mientras que el número de personas internas asciende a 4 mil 734, entre los cuales se encuentran 4 mil 448 hombres y 286 mujeres.