Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Hallar a los desaparecidos de Guerrero y Puebla, exige UPAEP

El rector Emilio Baños realizó un “Pronunciamiento Universitario por la Vida, la Paz y la Justicia”

Hallar a los desaparecidos de Guerrero y Puebla, exige UPAEP

No sólo en Ayotzinapa, Guerrero, hay personas desaparecidas sino también en el estado Puebla, y si los diferentes niveles de gobierno incumplen su trabajo para garantizar la seguridad de los ciudadanos la situación podría ser mucho más grave, sentenció el rector de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Emilio Baños Ardavín.

Durante un “Pronunciamiento Universitario por la Vida, la Paz y la Justicia”, el directivo destacó que se necesita de una reflexión profunda sobre los acontecimientos que ocurren a nivel nacional, sobre todo por el asesinato de seis personas y posterior desaparición de 43 normalistas en Iguala, Guerrero.

Sin embargo, también a nivel local se viven situaciones de desapariciones e injusticias que demuestran el poco valor que se les da a los ciudadanos.

Cabe señalar que la Secretaría de Gobernación reporta hasta este octubre a 58 mujeres y niñas desaparecidas, sin contar a varones. Mientras que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad tiene 271 reportes, por ambos sexos, en la entidad.

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Este martes el rector de la UPAEP pidió a los estudiantes "arrojo y valor", para salir de la indiferencia y realizar propuestas a que ayuden a dignificar a las personas.

El pronunciamiento también fue en el sentido de exigir a las autoridades de los tres niveles de gobierno una mayor seguridad, así como un combate frontal contra la corrupción e impunidad.

De igual forma otras instituciones tendrán que aportar su máximo esfuerzo para fortalecer el tejido social, indicó el rector.

Helicóptero sobrevuela evento

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Después de que culminó el discurso oficial, un helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) sobrevoló la explanada donde se realizaba el evento. Voló bajó rodeando dos veces la plaza, donde estudiantes encendieron tres antorchas como símbolos de la “Vida, la Justicia y la Paz”.

En una entrevista posterior a los hechos, el representante de la UPAEP atribuyó "la visita" de la policía a una cuestión de curiosidad más que a una provocación.

"Los tiempos han cambiado, hoy por hoy nosotros podemos expresar nuestras ideas e inquietudes con toda libertad, yo creo que fue sólo para percatarse de qué ocurría en la UPAEP", sostuvo Emilio Baños, para luego descartar una posible movilización en las calles.

El pronunciamiento de Baños Ardavín es el siguiente:

“Pronunciamiento universitario sobre la vida, la justicia y la paz

“Porque México y los mexicanos tenemos derecho a que se respete la vida humana y la dignidad de todos, hacemos un llamado a la reflexión sobre las últimas causas del deterioro social que vive nuestro país. Desde nuestra perspectiva, la razón de fondo radica en la instrumentalización y degradación del valor de la vida, especialmente en los más vulnerables e indefensos. Por ello sostenemos que la recomposición del tejido social pasa necesariamente por la dignificación de la persona humana y por el respeto irrestricto a sus derechos inalienables.

“Porque merecemos un país donde se garantice el Estado de Derecho y se cuente con instituciones sólidas que trabajen por la justicia, nos sumamos al clamor de la ciudadanía por el esclarecimiento de los hechos relacionados con la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y de los atentados contra la integridad y la vida de universitarios en el país. Igualmente, exigimos una política de Estado por un México Seguro, que incluya medidas contundentes para combatir la corrupción y la impunidad.

“Porque somos un pueblo que ama la paz y que busca construir el Bien Común para que todos tengamos derecho a una vida digna, nos comprometemos a contribuir en esta tarea desde nuestro quehacer universitario, trabajando con ahínco en pos de la misión institucional de la UPAEP: “crear corrientes de pensamiento y formar líderes que transformen la sociedad en la búsqueda de la Verdad, integrando fe, ciencia y vida”.

Mientras que a nombre de los estudiantes, María del Carmen Valle Rodríguez, quien cursa el séptimo semestre de la licenciatura en Filosofía emitió este discurso:

“Es bien sabido que los avances en ciencia y tecnología, principalmente, han llevado al ser humano a un desarrollo inesperado y muy apresurado. El mundo actual exige de nosotros la constante actualización para poder mantenernos a flote. Sin embargo, dicha evolución no es precisamente el significado de la grandeza del hombre. Pareciera más bien, que antes que favorecernos, nos ha destruido. Porque ha dejado de ser extraño y lejano hablar de guerras, abuso de poder, despotismos y ataques directos a la vida; porque la solidaridad, la impartición de justicia y el bien común han formado parte del discurso ya muy gastado de los políticos.

“¿De dónde, pues, le viene la grandeza al hombre? De poseer no sólo inteligencia y voluntad, sino sobre todo de tener un espíritu capaz de reconocer en el otro a un ser libre, semejante a él mismo, y en este sentido, de su especial interés por defender a los suyos hasta las últimas consecuencias. Este interés se ve manifestado, de forma particular en la defensa de los más desposeídos e indefensos, y se concreta de dos formas fundamentales: 1) la apertura y defensa de la vida en cualquiera de sus etapas. 2) la búsqueda de la justicia en todo ámbito humano.

“1) Apertura y defensa de la vida, porque la auténtica paz exige en primer lugar, respeto a la vida en cualquiera de sus etapas; porque la naturaleza humana requiere adoptar una firma postura para proteger a los más indefensos y desprotegidos. Porque el hombre se hace más hombre en la medida en que sabe reconocer la dignidad humana, en la medida en que sabe ver el rostro humano en el otro, aunque no lo pueda ver. Y porque el primer fundamento para exigir cualquier derecho es garantizar el respeto a la dignidad humana. Sólo en la medida en que defendamos la vida con ímpetu e inteligencia, seremos capaces de reclamar por la justicia, y por consiguiente, ser promotores de una paz verdadera.

“2) Búsqueda de la justicia en todo ámbito humano, incluyente y pertinente. La naturaleza de la justicia implica que el deseo por hacerla vida es de carácter universal, cuya naturaleza involucra a todo ser humano, y por lo mismo, nos compromete a todos e implica de cada uno llevar sus acciones hacia el bien común. Justicia que sabe reconocer los aciertos, pero también señalar los errores, condenar las injurias y actuar en congruencia con los valores y derechos que rigen toda vida humana.

“No cabe la indiferencia en el reclamo por la justicia, como tampoco ningún acto de menosprecio, violencia, anarquía, o vandalismo justifica cualquier tipo de defensa. Porque la justicia implica en primer lugar, ser congruentes, respetando las instituciones y el estado de Derecho, haciendo verdadera política mediante el cumplimiento responsable de nuestros deberes.

“Ni la vida, ni la justicia, ni la paz, son términos neutros. Hablar de ellos implica tomar una postura y defenderla. Porque la guerra, los ataques a la vida y los totalitarismos, nunca han sido verdadera expresión del interior humano. Porque la paz, no significa mera ausencia de conflictos armados, ni es tampoco sinónimo de bienestar o comodidad. Es más bien un imperativo que exige de cada hombre un firme compromiso, y una actitud de solidaridad, congruencia y promoción de bien común. Dicho compromiso no se mide de forma cuantitativa, sino en la medida en que cada uno busque llevar a cabo su propia vocación con excelencia, poniéndola al servicio de sus compatriotas.

“Nuestra época nos exige compromiso: “El que ha sido de su época, decía Schiller, es de todas las épocas, ha cumplido su misión, ha tomado parte en la creación de las cosas eternas” Ser de nuestra época, trabajar para nuestra época, vivir, en el sentido más intenso y fecundo, en nuestro siglo, dentro de nuestro siglo, para nuestro siglo, para nuestra generación: esto es indispensable para hacer de nuestra vocación personal un valor completo.

“No debe llevarse en alto la bandera del arrojo y de la audacia sólo por embriagarse en el mar amenazador de los riesgos; es preciso que se busque la embriaguez del riesgo del bien, para el bien y para la verdad. La acción que resulte de dicho compromiso deberá tener doble aspecto: por un lado hace sentir más vivamente que nunca, la presencia de los valores humanos y la profundidad de la dignidad humana. Y por otro, debe obrar con rapidez y alcanzar un contagio, atraer y juntar brazos y pensamientos. Porque la juventud es la forja encendida que arde por dentro y por fuera.

“No podemos permitir que la dignidad humana sea pisoteada, mucho menos en los más indefensos y desprotegidos. Las virtudes deben ponerse en marcha para abrirse camino en un mundo que pareciera caminar directo a la destrucción, deben ganar una posición y retenerla invenciblemente, y entregarla a una descendencia que sepa conservarla. No hay más recurso para ello que la entrega comprometida.

“Hoy sin temor a equivocarme, manifiesto, que la postura de los jóvenes frente a las problemáticas que hoy acaecen debe ser de congruencia y responsabilidad para defender la vida, para denunciar las injusticias actuando de forma organizada por buscar una verdadera promoción de la paz. Porque grande es la potestad el del hombre sobre la tierra, pero sobre todo, de la juventud, que necesita robustecer el alma, limpiándola de la ignorancia y del vicio, de la necesidad de tomar postura frente a un conflicto global, que espera de nosotros nada más que nuestra actitud comprometida en primer lugar con nuestro país.

“El reclamo actual por la justicia debe incitarnos a hacer y creer en la verdadera política, esa que busca el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad, a hacer comunidad y a dar esperanza de un futuro que prometa un profundo desarrollo humano, a ser verdaderos instrumentos de paz. En donde se dice no a la injusticia, se dice sí a la vida.